bueno aqui vengo con otro tema que se me ocurrio mientras lo consultaba con mi almohada, y bueno espero que les guste, dudas sugerencias etcetera, no duden en decirmelo -prometo regresar- dije limpiándole las lagrimas de su hermoso rostro.
-¿Me lo prometes?- dijo con voz cortada.
-Te lo prometo- dije tratando de sonreír, en verdad no quería dejarla, pero era necesario- Mientras tanto toma- dije sacando una carta que le había escrito la noche anterior- prométeme que la abrirás cuando yo haya llegado a África- ella solo pudo afirmar con la cabeza, sin dejar de ver la carta.
“pasajeros, por favor pase a abordar el tren”
-Ya es hora- me dijo seria, podía ver en su cara un poco de miedo-
-Eso parece- dije abrazándola- recuerda que te amo y te amare por siempre- y sin decir mas tome el tren.
1.Partida…
Las partidas siempre son tristes, aunque se que regresare, me cuesta despegarme de Sofía, mi novia, siempre ha sido tan indefensa, tan niña, que siento la necesidad de cuidarla, de protegerla, de amarla.
Aun recuerdo el día en que nos conocimos, yo estaba en mi turno atendiendo a los enfermos que llegaban a emergencias, cuando recibí una alerta de que llegarían unas victimas de un accidente automovilístico, al parecer dos de los pasajeros habían muerto al instante y otros dos venían muy heridos. Fui a la puerta, donde ya estaban bajando a los pacientes, tu encárgate de ella dijo el doctor que ya estaba allí, mi paciente era una mujer, de al parecer unos 22 años, “¿como te llamas?” pregunte mientras hacia un chequeo rápido, pero ella no me contesto “me escuchas, ¿Cómo te llamas?” le volví a repetir… “Sofía, me llamo Sofía” dijo con el poco aliento que llegaba a sus pulmones. “bien Sofía, soy el doctor Romano, yo la atenderé”, después de eso cayo en coma, durante aproximadamente un mes, un mes en el que estuve preocupado como nunca, pero ¿como podía ser posible?, ¿si ni siquiera la conocía?, supongo que son de esas cosas raras que pasan en la vida, cuando de repente llega una persona que te cambia la vida entera.
Desde ese día, ella se volvió mi mundo y hasta el día de hoy, estaba perdidamente enamorado de ella.
-corran, corran- grito una señora sacándome de mis recuerdos.
-Señora ¿esta bien?- le pregunte se veía realmente alterada- soy medico, puedo ayudarla-
-Joven, corra, solo corra!- trate de tranquilizarla, en verdad no entendía que era lo que pasaba.
Cuando entendí a que se refería la señora, ya era muy tarde, una explosión se hoyo desde donde la cabina, turbulencias, gritos y ruidos estremecedores ocurrieron después, y luego, la luz se fue, ahora todo era obscuridad.
Desperté, sin saber donde estaba, solo veía gente desmayada, ambulancias por todos lados y gente gritando y quejándose.
-súbanlo a la ambulancia- decían mis compañeros de la cruz roja, a la mayoría de ellos los conocía desde que trabajaba en el hospital, me acerque hasta ellos, quería ayudar a las personas que lo necesitaban, ya que yo me sentía perfectamente bien.
- en que puedo ayudar- le dije a uno de mis compañeros, pero al parecer el no me veía, pase mi mano por su cara, para ver si me hacia caso, pero nada, entonces, voltee para ver lo que el veía, y fue donde lo vi, una extraña sensación corrió por mi cuerpo, o lo que fuera que sea ahora. Mi cuerpo estaba ahí, sin vida, y la señora del tren, lloraba sin parar “el me salvo, el me salvo” repetía a uno de los paramédicos.
-Señora, por favor acompáñeme, tengo que hacerle un chequeo-. “El me salvo” seguía sin hacerle caso al paramédico, entonces un pensamiento llego a mi cabeza, uno y solo uno… Sofía, entonces solo con pensarlo, estaba sentado junto a ella en el coche, no sabia como había llegado hasta ahí, me sentía perdido, sin saber que me pasaba, pero como iba a conocer todo lo que me estaba pasando, si ahora estaba solo.
La vi llegar a casa, al parecer aun no se enteraba de las noticias, subió las escaleras, se dio un baño, se vistió con un lindo vestido azul turquesa, que hacia resaltar sus hermosos ojos azules, su cabello suelto, dejando ver sus hermosos rizos, “es tan perfecta” pensé en mis adentros, y sin querer toque su mejilla rosada, “¿Pero que haces?” pensé otra ves… “estas muerto” me repetía una y otra ves, ella, que al parecer no sentía ningún tipo de caricia, tomo el control del televisor y lo encendió en las noticias. “Apágalo” le decía en voz alta tratando de que me escuchara, pero nada, no había ni una sola respuesta por su parte, así que trate de apagar yo solo la televisión, pero no podía, mi mano traspasaba las cosas “que frustrante” pensé. Entonces ya no pude evitarlo, el sujeto de la televisión empezó a decir todo.
“Pasando a noticias de esta mañana, acaba de pasar un lamentable accidente en el tren que iba camino a México”
Sofía se empezó a poner pálida poco a poco, empecé a notar como su respiración se agitaba, “cálmate” trate de decirle, pero claro no me escucho.
“Al parecer hay mas de 200 victimas, de las cuales 150 han sido identificadas, esperemos que los familiares de estas personas puedan asistir al hospital de la cruz roja, para llevar a cabo todos los tramites”
Sin decir más, Sofía apago la televisión, tomo las llaves del coche y subió al coche camino al hospital.
-Por favor, no!- decía una y otra ves- tu no Diego, tu me prometiste volver, no puedes hacerme esto- “ estoy contigo” le decía yo desde el asiento de copiloto, “ por favor escúchame, estoy bien mi amor, yo estoy perfectamente bien” pero ella no escuchaba ninguna palabra. Su rostro era pálido, con lágrimas en los ojos y con una respiración muy agitada. En tan solo 5 minutos su rostro parecía 10 años mas grande.
y que les parecio???