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 Destino [FanFic]

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EdwardCullen_Fan
Jacob te ruega que no vayas a Italia


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MensajeTema: Destino [FanFic]   Mar Ago 25, 2009 10:36 pm

Recuerdo del primer mensaje :

En este FanFic no aparecerá ningún personaje de crepúsculo. Será simplemente una novela romántica que yo denomino FanFic debido a que la he creado gracias a las ganas de escribir que he cogido después de leer la saga de crepúsculo. Como ya sabeis soy la escritora de Sol Y Luna ^^ y aquí vuelvo de nuevo.

Espero ver vuestros comentarios cada día y que os guste este Fic llamado ''Destino''.
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yRene
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Jue Dic 03, 2009 9:19 pm

:O pobre hannaa wenoo pobres todoos xD

siguela esta genial (:
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EdwardCullen_Fan
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Sáb Dic 05, 2009 7:46 pm

¿Angel De La Guarda?

-¿Que narices ha pasado ahí arriba? – Gritaba papa desde abajo.
-Nada – le dije una vez estaba con ellos.

Abrí la puerta y observe la calle. Respiré hondo, estaba muy agobiado dentro de casa debía salir.

-¿A donde crees que vas? – Mama me cogió por el hombro y me dió la vuelta de un segundo.
-¿Afuera? – Titubeé.
-De eso nada. – Me agarró del brazo y me apartó de la puerta, la cerro y la candó.
-¿Pero...? – Que frustrante era aquello...
-Olvidate de salir en unas horas por lo menos... ¿Te parece bonito...? – pensó – Pues eso – dijo algo distraida - ¿Te parece bonito lo que ha pasado arriba? No se que os pasaría pero en ocasiones se escuchaban gritos...
-¿No has oido nada...? ¿De nada? – le pregunté nervioso.
-A cachos, pero nada importante... – me dijó. Respiré alibiado. – Hasta que no arregles las cosas con Hanna mucho me temo que, no saldras... a divertirte – concluyó.
-¡¡No me puedes hacer eso!! – Le grité con todas mis fuerzas. ¿Estar lejos de Danny? ¿Me quería matar o que?

Miré a papa que estaba en la puerta mirandonos atonito y con una mano apollada en el marco. Le rogué ayuda con los gestos pero no me hizo caso.

-¿Podrías ayudarme no? – le grité miradolo fijamente.
-Yo no me meto en temas madre e hijo... – Cruzó entre nosotros y se encerró en el salón.
-Seras gallina... – murmuré.
-Aaron, ¿Que te esta pasando? – me preguntó mama algo preocupada. Cogió mi mano y la apreto entre las suyas. Por suerte esta vez no llevaba ningun cuchillo.

Fruncí el ceño, lo mas natural abria sido que mi madre me hubiese mandado arriba por haberla gritado, o que me hubiese atizado un tortazo en la cara por mal educado pero... no lo hizo. Solo me miraba con ternura y esperaba respuesta.

-No me hagas esto... – le rogué, necesitaba salir. Necesitaba estar con Danny... de lo contrario moriría. El era mi unico apollo en la vida, si el no estaba no aguantaría mucho siendo la persona que era ahora.
-Lo siento hijo... – dejó caer mi mano y me dio un beso en la frente. – Tienes que aprender la lección.
-Por favor... – le dije completamente deprimido en el momento que se metió a la cocina.

Obviamente no obtuve respuesta. El corazón se me empezó a estrujar, notaba un dolor inmenso en el pecho y tube que ir hacía atras y apollarme a la pared, caí al suelo mirando al tejado.

-No me puede hacer esto... – susurré. – Lo necesito...

Todo se quedó en silencio, parecía que se había detenido el tiempo. El color de la casa empezó a flojear asta volverse blanca por completo. Las paredes, muebles y demas desaparecieron. ¿Había vuelto?

-Ya vienen a molestarme – dijo una voz de fondo.
-¿Hola? – le pregunté, la voz no era como la de las otras veces.
-¿¡¡Que pasa!!? – me gritó la voz.

De prontó un tio vestido de blanco y con un gorro de ‘’Rasta’’ apareció delante mio. Me asusté.

-¿Quien eres? – Fruncí el ceño y intente tocarlo. ¿Sería real?
-Las manos quietas – me echó una mirada envenenada y se alejó unos centimetros. – Mi nombre nunca te diré. Mas si lo quieres saber. Buen chico has de ser.

Contube la risa. Me di la vuelta un poco para volver a mi estado anterior, ¿Este tio estaba chiflado?

-Nunca se me dieron bien estas cosas... – se rascó la barbilla. – Estoy sustituyendo al otro...
-¿Que otro? – le pregunté, de que narices me estaba hablando. La gente se estaba volviendo loca.

Chasqueó los dedos y una foto calló del tejado. Me agaché a cogerla.

-Ese otro – dijo.
-Mi angel de la guarda... – susurré.
-Se supone, que eso somos. – Se rió a mandivula batiente. – Angeles de la guarda, es realmente patetico. – Se quitó el gorro, su pelo largo color oro cayó de golpe.
-Menuda melena... – le dije asustado por la longitud de su pelo. ¿Mediría hasta sus rodillas?
-Me crece muy rapido... – Chasqueó de nuevo los dedos y la mayoría de su pelo quedó en el suelo, se hizo un peinado bastante curioso. Una cresta pequeña en el centro y a los costados se dibujó cuadraditos.
-Y te lo cortas muy rapido tambien... – le dije, estaba un poco confuso con tanta cosa rara...
-¿Un corte? – Se dispuso a chasquear los dedos.
-¡¡No!! – le grité. Como me cortase el pelo como se lo cortó el... me daba un soponcio.
-Bueno... ¿A que has venido...? – me preguntó.
-¿Venir? – fruncí el ceño – yo no vengo, a mi me traen. Es bien distinto.
-Yo no te he traido. – aclaró. – Nosotros no os traemos, sois vosotros los que venis. Veo que no te enteras... – Hizo aparecer una camara y me sacó una foto sin que apenas pudiese reaccionar. – mirate.

Tenía la cara mas ridicula de la historia. Mis labios hacian una ese un poco rara, mas bien hacian un ocho. Tenía los ojos entrecerrados y las fosas nasales muy abiertas.

-En fin... – Hizo desaparecer la camara.
-¿Vosotros? – le pregunte reflexionando sobre lo que había dicho.
-Si... ¿Crees que tu eres el unico que ve este tipo de cosas? – Se rió con un solo ‘’Ja’’
-Creía que si... – apreté los labios.
-Ingenuos... – meditó – ingenuos... No magicos... – concluyó.
-¿No magicos? – arqueé una ceja.
-No entiendes nada... – chasquó los dedos y aparecieron unas imagenes. En una un hombre y en otra una mujer. – No magico... – señalo a la mujer. – Magos... – señalo al hombre. – Aun que... esta realmente bien la muchacha... – chasqueó los dedos y la parte de la mujer se cortó y se doblo, la cogió y la metió en el bolsillo. – Ahora observa... – Otra imagen abanzó, esta era en movimiento. Se planteaba un problema, cruzar un rio enfurecido. La mujer empezó a crear una barca mientras que el hombre ya estaba al otro lado.
-Que si... que lo entiendo.
-¿Para esto me haces explicartelo? – todas las fotografias desaparecieron envueltas en humo. – que perdida de tiempo. – Parecio prestarle interes a algo. – vaya... entiendo... Has venido... ¿A que has venido?
-¿Pero no decías que entendias? Eres demasiado frustrante... – suspiré.
-En fin, lo que sea que te pase arreglalo solo, no sera tan grabe. – Desapareció.
-¿Cuando vendrá el otro? – pregunté a la nada.

Un calendario aparecio a un centimetro de mi rostro y se dibujó por arte de magia un redondel.

-El primer día de mayo... – murmuré – Menuda mierda...

Aparecí en casa en la misma posicion de antes y con todo igual que antes. Una vez que el nuevo angel de la guarda, si es que era eso... desapareció volví a sentirme debil...

Saqué el movil y llamé a Danny.

-Danny... – le saludé.
-¿Si? – me preguntó.
-Te quiero... – le dije en un susurró para que nadie me escuchase. – No te olvides... – le dije.
-No me olvido, no seas tan tonto. Oye – se quedó en silencio un rato - ¿Que te parece si subo a tu cuarto?
-¿Como...?.
-Sube arriba anda.

Le obedecí y subí al cuarto, casi me maté por el camino. El movil vio la muerte cerca unas cuantas veces tambien.

-¿Ahora? – le pregunté.
-Abre la ventana... – me pidió.

Estaba abajo, con una blanca sonrisa esbozada y mirandome calurosamente a pesar del sueño que había escuchado la noche pasada. Tenía una escalera sujeta en una mano.

-Ingenioso – le susurré.

Colgamos el movil al mismo tiempo. Dejó la escalera bien apoyada en la pared y empezó a subir. Estuvo arriba en poco tiempo.

-Pensé que me moría... – le dije mientras le abrazaba.

El besó mi cuello calurosamente.

-Yo tambien. – Acarició mi boca.
-Recuerdas... ¿Recuerdas lo que os conté? – Lo miré fijamente.
-¿El que? – me preguntó –
-lo de la magia... – Sonaba muy patetico, me dió incluso verguenza decirlo.
- A si... – sonrió - ¿Que pasa?
-He vuelvo a verlo... a mi angel de la guarda... – Cada palabra se me hacía mas dificil de pronunciar... ¿Por que tenía que sonar tan ridiculo?
-Creía que yo era tu angel de la guarda – me dijo bromeando.
-Tu eres mi angel – le sonreí.

Respiramos hondo al mismo tiempo y nos fusionamos en un abrazo. Era perfecto, de momento...
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EdwardCullen_Fan
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Lun Dic 07, 2009 7:07 pm

Para Raro Lo Que Hay En Casa

Toc! Toc! La puerta se abrió despues de aquello.

-¿Que es esto? – Gritó mi madre como una loca.

Tenía que pensar rapido, en mi pequeña mente de pistacho. Agarré el brazo de Danny y lo giré de forma que mi madre no le viese la espalda.

-Mama... estoy quitandole una araña... – mentí demasiado mal. – Desde esa perspectiva no la veía. – Sacudi la espalda de Danny con la mano, este por momentos parecía que iba a romper a reir. – Ya ves, el pobre se ha llevado un susto... – le pegué mas fuerte – es aragnofobico y todo eso... Ven aqui yo te consuelo... – Lo volví a girar y lo abracé. – Ala... Ala... – le di unos golpes en la espalda – ya pasó todo. – Miré por la ventana rezando para que la mentira hubiese colado, mama apareció delante de mi cara con los brazos en la cintura.
-¿Como ha llegado aqui? ¿Que hace aqui? ¿No te he proibido divertirte? – Me preguntó enfurecida como un ñu.
-No se. No se. No, me has proibido salir y divertirme. – Le dije puntualizando delicadamente. Sonreí dulcemente para que dijese en su interior... ¡¡Oh... que mono!! Pero sabía que eso no iba a pasar. Lo mas seguro sería que me cogiese por los pies y me tirase por la ventana.

La dejé K.O. sus brazos fueron perdiendo fuerza y su cara ahora era mas bien lo mas parecido a la de una tortuga. Por suerte no era capaz de deducir que algo pasaba entre Danny y yo, esto era una ventaja. Me miré los pies y me reí por la bajini al ver mi clara victoria.

-Que se quede... – Mama le sonrió – pero solo por que es Danny... que si fuese Evens o Devis... – movio el dedo indice de izquierda a derecha delante de mi nariz.
-Gracias mama – la abracé – por eso te quiero tanto – Yo a mi madre la quería pero había que ser sincero, a veces simplemente era como un perrito al que había que decir ciertas palabras para que obedeciese o se calmase.
-Si hijo, si... – pensó mientras intentaba escapar de mis garras – si quieres, sal con Danny. – Por fin consiguio liberarse. – Supongo que no pasa nada... – Mama le sonrió y se fue por la puerta.
-Muy amable tu madre – se rió.

Le eché una mirada de basilisco.

-Vamos... – Lo empuje por la espalda y abrí la puerta.
-¿Me quieres matar? – Gritó despues de casi comerse la puerta.
-Algo parecido – me reí.

Bajamos las escaleras, Danny me sujeto en varias ocasiones. La primera, crucé los pies y casi me la endiño. La segunda, no me fijé y bajé dos escaleras de golpe haciendo que mis preciosos – por que sí, era preciosos – tobillos casi se torciesen. Al final iba a ser verdad que Danny era mi angel de la guarda, fuera de aquello abrí la puerta de la calle de golpe, euforico. Alegre por que iba a respirar aire puro. Para mi desgracia, llovía a mares.

-¿Lluvia? – Salí afuera atontando, hacia siglos que no se veía caer una gota en orlando, bueno las del grifo si, por fin llovía. Pero no ibamos a poder salir, si no era con paraguas. Odié la lluvia durante unos segundos.
-Mala suerte – me dijo Danny desde atras.
-De eso nada, que no me guste salir con paraguas no significa que no vayamos a salir. – Corrí hacia el paraguero y agarré dos paraguas negros. El viejo me lo quedé yo, no quería ser descortes con mi querido. – Yo aqui no me quedo... – Salí pitando por la puerta y abrí el paraguas.
-¡Esperame! – me dijo desde atras lebantando la mano, al estilo pueblo.

Abrió el paraguas a toda prisa y salio corriendo para alcanzarme. Jugeteó a derribar mi paraguas pero le aticé un paraguazo de tal fuerza que hice que el suyo se fuese asta sus piernas probocando que la lluvia lo mojase.

-Mojadito estas mas bonito – le dije con retintin. Danny me observó de reojo y negó con una sonrisa en los labios.

Anduvimos recto por la calle y pasamos varias carreteras que no tenian mucho trafico. Todo estaba muy vacio, era normal con la lluvia la gente era lista y se quedaba en casa. Cuatro tontos como nosotros pasaron corriendo para intentar no mojarse, pero lo que no sabían –cosa que me parecío patetica – era que cuando corrias te mojabas mas que si ibas andando. Aun así no pararon de correr hasta que llegaron a una pequeña cubierta. Puse los ojos en blanco y los ignoré.

Una persona, se nos cruzó derepente. Llevaba un chubasquero y el gorro puesto, era imposible reconocerla. Nos hacía ir cada vez mas lentos, la esquivamos por un costado pero se nos volvió a cruzar. La volvimos a esquivar y aceleramos el paso, una vez mas se nos volvio a cruzar. Se paró derepente tuvimos que hacer un gran esfuerzo para no llevarnosla por delante.

-¿Se puede saber que mosca te ha picado? – le dije.

No nos contestó se quitó el gorro, tenía el pelo largo. Con solo ver aquel pelo enmarañado y poco cuidado adiviné quien era.

-Evens... – bufé. – que narices andas.
-Me has reconocido – Se giró y nos dedicó una amplia sonrisa.
-¿Donde esta Darren? – Le preguntó Danny. – Hace muchisimo que no lo veo... y me preocupa.

Desde que Connor se fue Darren no estaba muy feliz que dijesemos. De echo se había unido al grupo de Devis y Evens aun que era como si no estuviese en el. Evens subió y bajó los hombros.

-Solo se... – comenzó a decirnos aun que solo miraba a Danny – solo se que ayer habló con el en el recreo... – volvió a hacer aquel gesto con los hombros.
-Te estas mojando... – Le dije, como si no lo supiese.
-Lo se. – se subió el gorro y se ató unos cordoncillos.
-Miralo que mono. – le dije.
-Entonces... no sabes nada de el... – Danny estaba muy preocupado por Darren al fin y al cabo siempre habían sido amigos y aun lo eran aun que ya poco se hablasen.
-No... – Torció los labios.
-¿No deberias estar... en clase? – fruncí el ceño.
-¿Clase? – soltó una carcajada – hoy no hay clase, ¿no te lo ha dicho tu prima? – rió.
-Pensé que nos estaba mintiendo... – comenzamos a caminar los tres.
-Que solo esta todo – dijo Evens con un tono de ‘’he descubierto un nuevo mundo’’.
-Ya ves... – le dije mientras le miraba de reojo. - ¿Te tapo?.
-Me da igual la verdad – dijo.
-Vale, te tapo. – Me arrimé a el y lo tapé como pude

Caminamos callados, escuchando el sonido de la lluvia. El paseo acabó rapidisimo por que empezó a granizar de una forma nunca antes vista en Orlando. Corrimos como alma que llevaba el viendo hacia nuestras respectivas casas – Danny con mi paraguas – despues de decirnos adios a grito limpio.

Entré a casa, mi padre estaba bajando las persianas para que no se rompiesen los critales con la fuerza de las pelotas de granizo. Cuando estuve dentro las bolas que caían se hicieron mas grandes y empezaron a caer con mayo fuerza.

-¿Y esto? – pregunté totalmente asombrado.
-Bueno hijo... todas las generaciones Tisdale han visto una granizada de este tipo en Orlando, te toca a ti tambien. – Terminó de bajar las persianas de abajo.

Yo fui como pude a encender las luces, por que como mi padre era tan listo antes de encender las luces bajó las persianas. Despues de casi comerme un jarrón consegui encender la luz del holl que alumbraba la mayor parte del piso de abajo. Fui de sala en sala encendiendo las luces y luego apagué la del holl.

-Que trabajito que me das... – suspiré.
-¡¡Mierda!! – gritó papa desde arriba, sin duda se había pegado un buen leñazo con algo. – La madre que pario a... – se le quebró la voz. – No era a ti cariño... – La que supuse que sería mi madre le atizo un tortazo que sonó de arriba a abajo. Papa tuvo que resignarse y gemir de dolor.
-¿No te han enseñado a no probocar a las fieras? – murmuré aun que no estuviese hablando con nadie.

Un trueno hizo retumbar la casa. Estaba alucinando, esto nunca lo había visto en mis dieciseis años de vida.

Fui al salón, leería un libro a la luz de la lampara. Me acerqué al estante de libros y pase los dedos por varios. Había un libro que tenía aspecto gastado. Tiré pero no conseguí sacarlo. Tiré algo mas fuerte. Me sobresalté, la estanteria empezó a girar. Asomé la cabeza por la puerta que se había abierto y mire a la oscuridad. Corrí al armario del holl y cogí una pequeña linterna, volví al salon. La encendí y entre. En un costado de la puerta habia un interruptor rojo y otro verde. Apreté al rojo y la estanteria volvió a su lugar. Bajé las interminables escaleras, cuando puse el pie en el suelo me estremecí. Todo aquello me daba muy mala espina.

Algo se movio en el suelo, lo alumbre y era una rata. La ignore por completo. Toda la estancia estaba llena de polvo y telas de araña. Habían mesas y armarios cerrados con grandes candados. En las mesas habían probetas vacias y microscopios enegrecidos.

-¿Pero que...? – dije a la nada.

Me acerqué a un armario y intente abrirlo. No se podía estaba candado. Toqué el candado que era totalmente plano. Quité el polvo que tenía y lo alumbre. Era un candado de oro puro, lo sostuve un tiempo y luego lo deje caer. Recorrí el cuarto mirando todo. En una esquina había un gran tubo vacio, y totalmente cerrado. A su lado se encontraba una pantalla y unos botones. Pulsé uno de ellos, luego otros tres, en la pantalla aparecieron las siguientes palabras ‘’Acceso denegado’’.

Escuché arriba a mi madre llamar, me dio pena abandonar todo aquello sin saber de que se trataba pero me fui de aquel lugar.
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yRene
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Lun Dic 07, 2009 7:54 pm

Esta genial!
siigueela Smile
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Jue Dic 10, 2009 7:38 pm

Apariencias.

Por alguna razón que desconocía en casa había un... un laboratorio. Era difícil creérselo pero ahí estaba. A no ser que b hubiese sonado -cosa que podía ser muy probable-. De todos modos volverla al salón y tiraría de aquel libro, por que si realmente había un mecanismo debía funcionar de nuevo.

Llantos femeninos me despertaron, eran demasiado leves para el oído humano. Me encontraba tirado en el suelo de una estancia que no reconocía a simple vista y algo frío me mojaba el cuello y la espalda. Ml madre estaba sentada y prácticamente apoyada en ml.

-¿Que te pasa? - Le pregunte mientras intentaba levantarme - cosa en la que no tuve éxito -.

Mama seguía llorando a moco tendido y de vez en cuando se tapaba la cara. Hice otro leve intento por levantarme pero no pude, al ver dicha situación la desesperación comenzó a apoderarse de ml. La mano de ml madre se deslizo por ml cuello y me levanto, acerco su boca a ml frente y el beso con intensidad, con el amor que nunca había demostrado. Me dejo donde estaba y se levanto, se alejaba despacio, algo me llamo la atención - además de que se fuese -, tenia las manos manchadas de sangre. De pronto caí en la cuenta, era ml sangre y aquel frío que sentía en el cuello también lo era.

- ¡¡JODER!! - Grité a punto de sufrir un colapso emocional.

Abrí los ojos de golpe y la luz - que dios sabría por que estaba encendida - me ceg6.

-¿¡¡Que mierda es esta!!? - Me pregunté a mi mismo con las manos sobre los ojos para evitar la luz. Levante la parte superior del cuerpo de golpe y coloqué la almohada tras de mi espalda para poder estar sentado de una forma cómoda en la cama.

-Veamos - pensé en voz alta, toque con las manos ml cuello y respire tranquilo al ver que no había nada frío que me mojase las manos. - Una pesadilla... - razone al ver la lógica de la situación. -¿Por que no estoy muerto verdad? - busque la luz se suponía que cuando estirabas la pata veías una luz... pero yo ni luz ni gaitas. - Vale, estoy vivo.

Si lo pensaba seriamente a mí alrededor habían sucedido muchas muertes en poco tiempo. La "casi muerte" de ml padre y la muerte de Odeth, si, la madre de Connor. En principio no recordaba más...

El m6vil, que esta vez estaba sin voz, empezó a vibrar en el cajón de la mesa donde estaba el ordenador. Salí de la cama y abrí el cajón, el móvil "bailaba" de un lado a otro del cajón totalmente descontrolado. Lo cogí. Un mensaje...

Genial... - dije desanimado. Normalmente recibía llamadas y ningún mensaje, no sabia por que pero no me gustaban los mensajes. Me costaba escribir en el móvil y no era plan de llamar para responder un mensajito de nada.

El mensaje era de Derek, me habría gustado que fuese de Connor, pero al parecer eso no iba a suceder nunca. No tenía ni la más minima idea de cómo Derek había logrado mi número de móvil. ¿Desde cuando un profesor escribía a sus alumnos? bueno yo ya no lo era...

¿Podrías venir a visitarme no?

-Menudas libertades... - murmure.

En realidad prefería tener un profesor enrollado y amable antes que uno serio y que nos tratase simplemente como alumnos. Al menos Derek nos trataba como amigos y lo más importante... personas. Los demás simplemente nos controlaban como si fuésemos fieras.

Pensé en que sería buena idea ir a hacerle una visita. De hecho, iría hoy mismo. Faltaba media hora para que empezasen el recreo, si iba andando llegaría para mitad de recreo tendría como quince minutos para hablar con el... contarle todo.

Me duché y sequé rápido. Busqué en el armario. Esta vez me iba a poner la ropa de Danny, la que me dejo. Me la puse a toda velocidad, tenia que devolvérsela de todas formas pero bueno, y me mire en el espejo del baño.

-Increíble - la ropa cambiaba muchísimo la figura de las personas y de eso me di cuenta al mirarme. En resumen, que si yo no fuese el del espejo... en fin.

Salí de casa con un churro extremadamente grande en la mano. Me lo comí, como quien dice, en dos bocados. Camine tranquilamente, por el camino me encontré con Laika, la perra de Danny. Nunca mencione su nombre por que me parecía poco importante, Laika me miró con sus dos grandes ojos y me ladro, el ladrido retumbo en la calle sin gente.

-Hola guapa... - le dije.

Se acerco a mí meneando su pequeño rabo, el movimiento hacia que se le menease el pompis. Me reí. Laika comenzó a dar vueltas a mí alrededor y a saltarme encima.

-¿Vienes? - le dije. Cualquiera que me viese hablar con una perra habría pensado que estaba loco.

Laika me ladro en respuesta y se puso a mi derecha, toco con su trufa - trufa se denomina la nariz canina - mi mano y la empujo como queriendo decir... "Vamos..."

Con una perra tan enorme al lado me sentía mas seguro que de costumbre, si me venia los locos aquellos del otro día la perra al menos les intimidaría o eso pensaba. ¡Bingo! No di más de dos pasos cuando aparecieron aquellos locos de manicomio. Con sus vestimentas habituales y en formación. No se hablan dado cuenta de que estaba allí o no me reconocían. Laika debió olerse algo raro, además del olor que desprendían los gemelos de los bates - que era bastante considerable -, y empezó a ladrar como una loca.

La sujete del collar, plateado, y tire de ella para calmarla pero al parecer eso la alteraba mas. Me gruñó y se soltó de mí, ella no quería morderme pero si debla hacerlo no dudaría en ello.

-Mira a quien tenemos aquí… - dijo uno de los líderes de la banda. – El amariconado… - Se rió y los otros le correspondieron. – Y mira… traer un acompañante… - miraron a la perra, que estaba a punto de echar espuma por la boca, con ignorancia.

El grupo se estaba acercando más y más e ignoraban al can que estaba desquiciado ya. De pronto Laika empezó a gruñir y se situó delante de mí con las patas delanteras bien abiertas y totalmente apoyadas en el suelo. Con las traseras se preparaba para dar el salto. No iba a hacer nada, se lo merecían pero no dejaría que los matase a mordiscos, no quería que sacrificaran a Laika por violenta.

Los ladridos retumbaban mas en la calle pero ellos no se inmutaban del peligro. Laika saltó de repente sobre uno de los chicos, era de uno de los fortachones y le mordió en el brazo con mucha fuerza. El gritó y intento quitarse al animal como pudo pero le fue imposible, cada vez se ensañaba más. Empezó a sangrar del brazo la sangre caía demasiado rápido yo me estaba asustando.

-¡¡Laika!! – Le grité - ¡¡Vamos con Danny, corre!! – deduje que de esa forma llamaría su atención. Tardó un rato en darse cuenta del significado de la frase. Cuando se dio cuenta se giró hacia mí. Tenía el bigote manchado de sangre. Corrimos un poco para dejarlos atrás pero dos de ellos nos seguían, eran los gemelos como no. Laika se giró y les enseño los dientes, después le ladró una vez. Por segunda vez la ‘’banda’’ salió corriendo por patas, lo único que esta vez dejó a uno de los suyos tirado en el suelo y muriéndose de dolor.

-Laika… - le dije mientras no apartaba la vista del fortachón – vete a casa – Ella obedeció sin rechistar y salió corriendo como un corderillo por la pradera.

Después de pensármelo varias veces corrí a socorrer al pobre muchacho.

-Vete anda… - me pidió con cara de dolor.
-Déjame ayudarte… - Cogí su brazo con mis dos manos, el se puso muy tenso y evitó mirarme en todo momento. – Estas perdiendo mucha sangre – le dije como si supiese algo de medicina, aun que bueno que estaba perdiendo sangre era obvio.
-Por que me ayudas – no formulo pregunta.
-No lo se… - le dije con total sinceridad. – pero si estas herido lo menos que puedo hacer es ayudarte… - al menos tenía un mínimo de respeto, que era lo importante.
-No lo entiendo… - Endureció la voz, si de por si la tenía fuerte ahora parecía un ogro. – Casi te matamos.
-Tu no… - le sonreí amablemente. – A ver… - me quité la camiseta y la rompí como pude, hice un torniquete bien apretado. – Supongo que con esto…
-Pero yo no lo impedí. – Era cierto, el no lo impidió.
-Estoy seguro – no lo estaba pero en fin – de que no eres como ellos.
-No sabes nada… - me dijo muy seriamente.
-Si fueses como ellos ahora mismo yo estaría medio muerto en el suelo, por mucho que te estuvieses desangrando.

No me respondió.

-No pienses que no tengo ganas de darte una paliza… - Se levantó del suelo con un solo brazo y yo también, solo que con los dos brazos. Estaba sin camiseta pero por suerte hoy hacía bochorno debido a la tormenta de ayer.
-¿Y por que? – ya sabía por que pero quería escucharlo de su boca.
-Ya lo sabes… - se alejó un poco de mi, a una minima distancia.
-No lo se…
-No eres normal. – se dio la vuelta dispuesto a irse de allí, a huir de mi.
-¿Me tienes miedo? – le pregunté con el tono de voz un poco alto.
-No te tengo miedo… - dijo sin darse la vuelta.
-¿Entonces por que escapas? – A ver si este pobre también iba a ser como yo…
-No quiero… - se quedó callado. – da igual, me voy.

Se fue sin agradecerme la ayuda, aun que no me parecía raro. ¿Y si también era… gay? No, era imposible, que iba a pasar ¿que en Orlando íbamos a ser todos homosexuales? Anulé aquel pensamiento de la cabeza y proseguí mi camino.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Dom Dic 13, 2009 9:49 pm

¿Otra Vez La Casa? ¿Es Una Broma?

Iba tan tranquilo por la calle, ignorando todo lo que sucedía a mí alrededor. Llegué a un pequeño cruce en el que después había cuatro calles. En teoría yo nunca había cogido las de los extremos ya que decían que se llegaba mucho mas tarde. Como iba sobrado de tiempo, y no era una obligación para mí ir al instituto cogí el camino de la derecha dejando las dos calles mas cortas, las del centro, atrás.

A simple vista era una calle tranquila, con casas considerablemente mas grandes que la mía, seguramente allí vivirían los manda mas de Orlando, era muy probable. A cada paso que daba el camino se me hacía más y mas largo – al parecer era verdad que se tardaba más -.

Miré hacia atrás y hacía delante unas cuantas veces mientras barajaba en mí mente la posibilidad de volver hacía atrás. Negué con la cabeza compulsivamente y seguí mi camino, por suerte el final de la calle iba llegando, lo marcaba un pequeño panfleto pegado en una casa de aspecto descuidado. En aquel panfleto se leía ‘’Calle H…’’ Lo demás estaba pintado de negro, obra de algunos idiotas seguramente. Bajo el cartel salían dos nombres pintados del mismo color que la pintura que taba el resto de la escritura.

Robert
Drew

Un tercer nombre se hacía notar a duras penas, no tenía la misma pintura… parecía mas bien marcado con piedra.

Ángela

-Ángela… - repetí internamente – bonito nombre – esto lo dije en voz alta, no había nadie en la calle – por suerte –

A cada paso que daba la casa se me hacía más y más conocida. Maderas casi caídas, ventanales rotos. Una verja que me llamaba y una puerta que me esperaba pacientemente. Tres imágenes aparecieron en mi cabeza de forma totalmente imprevista.

‘’La casa’’
‘’Una luz y Hanna tirada en el suelo’’
‘’La cara de preocupación de Danny’’

-Es… - susurré a la nada – la casa… - Detuve la respiración, esa casa existía entonces. No había alucinado, bueno quizás si un poco, pero la casa estaba. Una madera se agitó con el suave viento que corría. Camine cuatro pasos más y me sitúe justamente en frente de ella. Era mas terrorífica de lo que la recordaba.

-¿Qué pinta algo así… en una calle como esta? – fruncí el ceño, un ruido llamó mi atención y miré hacía la izquierda, justamente desde donde procedía el sonido.
-Chico – me saludó una señora de unos noventa y cinco años de edad, no llevaba bastón y andaba sin ayuda. No podía asegurar la edad pero a simple vista esos aparentaba.
-¿Dígame? – me acerqué a ella por si necesitaba ayuda para avanzar, cosa que, evidentemente, no iba a necesitar.
-Quieto chico – elevó la mano asta mi pecho y la detuvo a dos centímetros de el, me detuve.
-¿Qué pasa? – Miré su mano y luego su cara. Las arrugas poblaban la mayor parte de su rostro, la frente la tenía más bien lisa pero los mofletes se le caían a pedazos. Tenía las facciones muy marcadas y los labios muy finos. Debía de tener algo de parkinson, quizás no mucho, por que no paraba de menear la mandíbula y de vez en cuando la cabeza. – Señora… - le dije – me tengo que ir.
-Llámame Ángela – me dijo rotundamente y llevó la vista más o menos hasta el lugar donde estaba el cartel que daba fin a la calle.

Entendí perfectamente lo que me quiso decir al mirar hacía allí, ella debía ser la que escribió su nombre en la pared.

-¿Tu eres? – le pregunté, aun que ya lo sabía.
-Si… - asintió con la cabeza y cerró los ojos. Estuvo unos segundos así, creí que se había dormido pero cuando aquellos pensamientos aparecieron en mi mente abrió los ojos. – soy yo.
-Vaya… - La dejé atrás y fue a mirar el nombre, Ángela apreció por la esquina.
-Picado… - me dijo mientras miraba su nombre.
-¿Picado? - ¿A quien habían picado? ¿Quién había picado? ¿Me estaba tendiendo una trampa?
-El nombre, es un picado. Lo escribí con cincel hace ya mucho tiempo. – Se dio la vuelta y volvió a donde habíamos estado antes. La seguí presentía que me iba a contar algo interesante. – Tengo un hijo… - Me dijo en suspiro, como si a mi me importase pero en fin. – Anteriormente, mucho antes de que tu nacieses… - comenzó – yo vivía aquí – hizo un gesto con la cabeza a duras penas debido al tembleque que le entró.
-¿Esta usted bien? – Sujete su brazo.
-No me toques, por favor – apartó el brazo con fuerza. – Era una niña feliz ¿Sabias?
-Como todos… - pensé.
-Me gustaba jugar en la hierba, recoger las hojas que caían en otoño y sumergirme en ellas… - suspiró otra vez. – Mi padre era… una persona importante aquí, nadie en su sano juicio haría algo en su contra. Iba muy escoltado siempre y a mi procuraba dejarme en casa para evitar incidentes, un padre protector… - Negó con la cabeza – Odiaba quedarme en casa… tenía ocho años y las niñas de mi edad ya salían solar por ahí a dar vueltas alrededor de la manzana.
-Vaya… - dije con poco interés.
-Un día – se acercó mucho más a mí y fijó sus viejos ojos en los míos – me dejo en casa, como siempre, y hubo un tiroteo, en esta misma calle. Yo estaba muy asustada y me escondí bajo la cama. No salí en días… cuando por fin me atreví a salir, estaba muerta de hambre y completamente blanca. La luz de la calle me cegó y lo peor no fue eso, lo peor fue que la calle estaba llena de cadáveres. Cadáveres que nadie se había dignado en quitar.

Ahora yo prestaba más atención.

-Intenté no mirar, intente no ir a investigar… pero lo hice. Mi padre estaba muerto también junto a las personas que lo protegían. Nunca sabré lo que era… por que nadie me lo pudo explicar, no tenía madre, murió nada mas darme a luz. – Parecía que iba a llorar pero nunca lo hacía – Unos vecinos cuidaron de mí hasta los dieciséis años. A los catorce conocí a un apuesto muchacho – sonrió un poco – tenía veinte años.
-¿Cómo se habría podido fijar en ella? – pensé.
-Seguro que piensas que estaba loco por fijarse en mi… - Cerró los ojos y meditó – Me quería con toda su alma, cuando cumplí los dieciocho me pidió matrimonio. A los pocos meses quedé embarazada… - Otra vez parecía que iba a llorar, pero una vez mas no lo hizo. – Estuvo a mi lado día a día, cuidándome. Incluso dejo de hacer lo que tanto le gustaba, cosa que nunca me dijo.
-¿No te dijo que era lo que le gustaba hacer? – le pregunté.
-Nunca… decía que era su secreto. ¿Sabes? Nuestro hijo nació – se rió con melancolía – era precioso. Los dos lo quisimos desde el primer segundo que lo vimos. Creía… - dio unos cuantos pasos hacia delante y se puso tras de mi, yo me giré – que lo estábamos haciendo bien… pero lo que no sabía era, que mi hijo no era normal.
-¿Qué le pasaba? – le pregunté.
-Cuando cumplió seis años, empezó a hacer cosas extrañas. Comía muy poco, tampoco bebía nada y se pasaba el día en su cuarto. Un día… salió de casa, no lo ví… y llegó asta aquí. Nunca más lo volví a ver. Mi marido, no me dejo sola nunca después de aquello, tampoco me culpaba por ello aun que yo sabía que había sido mi culpa.
-¿Pero por que?
-No supe comprender lo que le sucedía y tampoco lo intenté…

Me quedé atónito después de aquello. Lo quería tanto… ¿Por qué no intento entenderle? Puede que a mi me pasase eso con mi madre, puede que no quisiese comprender que su hijo ya no podía estar bajo su regazo… Me había descubierto en varias ocasiones con Danny… no eran muy comprometedoras pero aun así hacía lo posible por creer lo que yo le decía, de ese modo no vería la realidad. Agité la cabeza.

-No entres a esa casa chico – me gritó – o no saldrás…
-No entraré, lo prometo… - le sonreí tímidamente para que me creyese.
-Haces bien… - miró hacia un lado muy nerviosa – debo irme. – Desapareció en pocos segundos.

La calle seguía vacía, no venía nadie y tampoco se oía nada. ¿Por qué se fue?.

Observe la casita con recelo. ¿De verdad esa casa podía hacer algún daño?. Seguí hacia delante aunque me costó olvidarme de la idea de entrar, lo conseguí. Por fin salí a un paso peatonal que cruzaba una rotonda. Crucé por ella y en pocos minutos llegue al instituto. Entré por la puerta principal y después por la puerta superior, arriba estaban los jefes de estudios y el director, me echaron una mirada viperina y siguieron a su bola.

Bajé las escaleras para llegar al segundo piso y busqué mi clase. Di un salto y me asomé en la cristalera, no había nadie excepto Derek que estaba sentado mirando al cielo como siempre.

Toqué a la puerta y entré.

-Aaron – Se levantó de la silla y me vino a abrazar – tanto tiempo…
-Hola… - le dije intentando recuperar la respiración – me alegro que te guste verme… - Notaba que me estaba empezando a poner morado.
-¿Qué tal? – Me empujó hacía una silla y me sentó en ella.
-Si ves que estoy aquí… es que sigo vivo.
-Tu no vas a cambiar – me miró de reojo – ni con alguien como Danny a tu lado…
-¿Quién te lo ha contado? – Me daba exactamente igual que lo supiese la verdad.
-Evens. - sonrió picadamente – Nada el otro día, mientras hablaba con el de ‘’como había sacado el trimestre’’ le pregunté sobre ti y me lo contó todo de pe a pa.
-Veo que no se sabe quedar callado – los ojos empezaron a brillarme – si estoy con el.
-Me alegro tanto… - me dio un abrazo, ya que aún seguía de pie a mi lado. - ¿Crees que el año que viene harás cuarto aquí?
-Claro. Siéntate me sabe mal verte de pie, me veo tan pequeño… - me reí.
-De acuerdo - se sentó en una silla cualquiera a mi lado.

Tenía ganas de desahogarme, puede que Derek fuese la persona ideal para ello.

-Derek… ¿Sabes guardar secretos? – bajé la vista hacia mis manos.
-Si… - me levantó la cabeza con la mano y me la giró, frunció el ceño - ¿Qué te ocurre?
-No estoy del todo bien… - Fije los ojos en los suyos. – Estoy… confuso.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Mar Dic 15, 2009 9:49 pm

Confesión Y Descubrimiento.

Desvié la mirada hacia las ventanas, algunos pájaros pasaban de vez en cuando y otros intentaban entrar a la clase desesperadamente. Hubo uno que me dio mucha pena y tuve que ayudarlo. No paraba de dar golpes contra el cristal y se le veía exhausto. Le abrí la ventana y lo deje pasar, Derek me vigilaba atentamente, el pájaro se posó en mi mesa y dio unas cuantas vueltas. Cuando me tuvo en frente pió y se fue volando por la ventana.

-Que gracioso – Me comentó Derek, que no me había dado cuenta que estaba de pie a mi lado.
-Si… - Le di unas cuantas vueltas a la confesión, había tanto que contar que no sabía por donde empezar.

Me senté en otra silla, una que tenía al lado. Creo que ahí se sentaba Cali, una de las compañeras que se rieron de mí el día que no dejaba de mirar a Corinna la nueva profesora.

-¿Corinna sigue por aquí? – No me interesaba ya pero me picaba la curiosidad.
-Si, parece que se va a quedar hasta fin de curso. – Asintió durante toda la frase. Se sentó a mi lado y me miró fijamente – Cuéntame…
-Es difícil… - Confesé, y tanto que era difícil. ¿Por donde empezar?
-Tomate tu tiempo, si tenemos tres horas por delante. Dudo que estos – con estos se refería a los alumnos – vengan antes de la última hora.
-Bueno… - comencé, tenía el presentimiento de que esto iba a llevar mucho rato – Ya sabes que estoy con Danny y todo eso…
-Así es… - asintió.
-Y sabes que le quiero mucho… - enredé con mis manos.
-Supongo, eso yo no lo se – se rió un poco.
-Estos días, como decirlo, es como si… viese alucinaciones. – Eso no era algo de lo que me quisiese desahogar pero ya que estábamos… - No frunzas el ceño… - le dije ya que ví que lo había fruncido. – Es como sueños mientras estoy despierto.
-¿Cómo? – no parecía tener ganas de reír, estaba serio.
-¿Pasa algo? – le pregunté al ver como su rostro mostraba algo de preocupación.

Estuvo varios minutos sin hablar.

-No… nada… Sigue.
-Bueno, veo cosas que van a pasar, o simplemente me dan la posibilidad de rectificar sucesos que ya han pasado. ¿No piensas que estoy loco verdad? – rogué con toda mi alma que me dijera que no.
-Tranquilo… - respiró hondo – no pienso eso.
-Eso no es uno de mis problemas. – Negué con la cabeza – el mayor problema es una chica.
-¿Una chica? – madre… parecía que se estaba viendo por donde iban los tiros.
-Mi prima… - bufé – hermana – rematé el susto.
-¡¡¿Tu prima hermana?!! – abrió mucho los ojos y puso cara de circunstancia.
-No pienses cosas raras… - cambié de posición en la silla – ella me… como decirlo, acosa. Es una cosa terrible, le gusto y no me deja respirar.
-Pero a ti te gusta Danny… ¿No?
-Ese es el problema, que yo lo quiero con toda mi alma pero… - dudé
-¿Pero?
-Pues, que ya he soñado en dos ocasiones con Hanna, así se llama ella. Me estoy volviendo loco o algo por el estilo.
-Adolescencia… - murmuró.
-El caso es, que no quiero soñar con ella y no se que hacer.
-Si sueñas con ella es por algo… - me dijo, ya lo sabía pero en fin.
-Esta claro, pero yo no quiero ese ‘’algo’’.

Seguimos hablando durante más de una hora. El también me contó algo de su vida y muchas cosas de su novio… Aquel que murió apaleado. Se me pasó el tiempo muy rápido.

-Gracias por todo… - le dije levantándome de la silla.
-De nada, ven cuando quieras. Ya sabes donde encontrarme – me dedicó una sonrisa.
-Si – salí de la clase diciendo adiós con la mano.

Llegué a casa en un santiamén. Mama estaba cocinando en la cocina, como era normal. No me apetecía esperar dentro de casa así que fui a la parte trasera de la casa a esperar que acabase todo. La verde hierba daba una sensación de frescor increíble, tuve ganas de tumbarme en ella pero me mancharía la ropa y era de Danny… no era plan.

Busqué una silla o un algo para ponerme cómodo. En una de estas, miré la fachada de la casa y vi una pequeña rejilla. Me acerqué para saber que era, estaba candada por fuera y lo que mas me llamó la atención es que también estaba candada por dentro. Debía llevar a algún lugar de la casa…

-¿Al sótano? – pensé.

Era imposible el sótano estaba en la otra parte. Debía haber algo a lo que se podía acceder desde allí… ¿Pero que?

Me acordé de la sala aquella, vieja y polvorienta. Corrí asta le entrada y entre a casa, cogí una linterna y fui al salón. Una vez me hube cerciorado de que no había nadie por ahí – mis padres… - abrí la estantería y entré adentro, la cerré para que nadie me siguiese.

Hoy estaba… diferente. Las mesas estaban movidas y los instrumentos limpios. ¿Aun seguían manejando aquello? ¿Papa? ¿Mama? ¿Qué era todo esto?

Que yo supiese mama no hacía experimentos de ninguna clase, se pasaba todo el día en casa o haciendo las compras. Y papa trabajaba como un burro de carga para mantener la casa y la familia.

Me acerqué a los cachivaches y los ‘’acaricié’’ uno a uno. Una vez más vi aquel armario cerrado, imposible de abrir. Caminé hasta el y agarré el candado. Golpeé con la parte trasera de la linterna unas cuantas veces pero lo único que conseguía era hacer ruido, nada mas.

Busqué como loco algo para destrozar el candado pero no había nada. Ya que estaba buscando también busqué las llaves, pero había que ser muy tonto para dejarlas ahí mismo. Escuché un ruido que provenía de afuera, me escondí - ¿Qué otra cosa podía hacer? -.

-Me parece increíble que tengamos que venir hasta aquí todos los días. – Dijo una de las voces, era un chico. No me sonaba en absoluto.
-Cállate, llevas todo el camino quejándote – le dijo la mujer que lo acompañaba.
-Es que, que quieres que te diga, viviendo al otro lado de Orlando… - Bufó. – Además, para que si no conseguimos nada.
-¿Nada? – Se debieron quedar mirándose el uno al otro por que hubo un silencio en el que temí que me descubriesen.
-Bueno, algo si hemos conseguido… - Rectificó.
-Esto es el principio. – La mujer se rió, mas bien de felicidad aun que parecía una bruja…
-Y luego…
-Calla – le pidió – no lo digas que me emociono.
-Vale vale…

Anduvieron de un lado para otro, cogiendo y dejando cosas. Hoy era mi día de suerte, la mujer se dejó las llaves a medio metro de mí. Estiré el brazo y salí un poco de debajo de la mesa, las cogí evitando que sonasen y las miré atentamente.

-¿Qué sentido tiene tener… - pensé mientras contaba – veintiuna llaves iguales? – Saqué una y me la guardé. Dejé el llavero en su sitio.
-Juraría… - dijo la mujer viniendo hacia donde estaba escondido.
-¿Qué pasa? – el hombre también se acercó.
-Nada – cogió las llaves y se las guardo. – vamos. Mañana es el gran día.

Salieron por la rejilla y la cerraron. ¿Cómo narices habrían abierto el candado de dentro? ¿Quizás metiendo la mano por algún agujero…?

Salí de mi escondite y me acerqué al armario.

Me temblaba la mano, no conseguía meter la llave en su sitio. Me centré un poco y esta vez si atiné. Abrí el armario, después de una nube de polvo, vi algo… algo que me dejó boquiabierto.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Vie Dic 18, 2009 7:58 pm

¿Fingir?

Siempre me pasaban cosas extrañas, pero es que esto se salía de todos los ángulos. ¿Cómo podía haber semejante regimiento de… lo que fuese ahí dentro? Los botecitos estaban mugrientos y el líquido de dentro era a simple vista muy espeso. Había varios de colores diferentes. Rojo sangre, azul cielo, dorado, blanco…

Me quede mirando un botecito con interés. El líquido era negro y menos espeso que los demás. Estaba apartado en una esquina y por lo que parecía no se podía sacar del armario. Estaba como encadenado a la madera. Lo toqué y lo volví a tocar. Intenté despegarlo pero era completamente imposible. Cabreado cerré el armario y seguí investigando aquel curioso laboratorio.

Me acerqué al gran tubo, aquel que tenía clave. Llevé conmigo la llave, quizás me serviría para algo. Jugueteé con ella entre mis dedos y la lancé unas cuantas veces al aire.

-Bueno… - me dije – basta de chorradas.

Metí diferentes claves como un autentico loco. Una por allí, otra por el otro lado… pero ninguna servía, tampoco es que tuviese mucha lógica meter claves a lo idiota.

Según había escuchado hace nada, aquella mujer y aquel hombre volverían mañana, y mañana sería el momento decisivo. Me propuse estar allí para aquel momento, no pensaba quedarme sin saber que era.

Después de un tiempo dando vueltas por el lugar sin hacer nada, se me ocurrió una probabilidad muy lógica. Saqué el móvil del bolsillo y lo encendí. Introduje mi clave ‘’7541’’ y esperé a que se viese el saludo. Si bueno tenía un pequeño ‘’hola’’ escrito al inicio, cosas mías. Marqué el número de casa poco a poco y me coloqué el móvil en la oreja.

-¿Dígame? – respondió mi madre.
-Que amable pareces por teléfono – murmuré.
-¿Quién es?
-¿Mama? – le grité para que escuchase sin problema.
-Hijo, donde estas metido. – la notaba moverse por la casa con el teléfono inalámbrico en la oreja.
-Por ahí – miré a mi alrededor – dando vueltas por… - volví a mirar – por una tienda…
-¿De que? – escuché como pasaba la mopa a toda velocidad.
-De… - pensé rápido, una tienda de ropa… si, eso le haría ilusión. – De ropa.
-Vaya hijo, ya era hora – dejó la mopa después de eso no escuché mas ruidos, ni de mopas, ni de plumeros…
-Esto… - el saldo se me debía estar agotando, debía darme prisa. - ¿Mama? – me dio por morder mi labio inferior con ganas.
-Ya me quiere pedir algo – la escuché murmurar al otro lado del auricular, es que, se creía que era tonto y no escuchaba.
-¿Esta casa… - supuestamente mi padre había construido la casa, bueno en teoría. Papa trabajaba en una inmobiliaria, en las oficinas. Cosa poco importante…
-¿Si? – cada vez me obligaba mas a decir todo.
-¿Esta casa, la ha construido papa? – fruncí el ceño mientras esperaba respuesta.
-Bueno… - hubo un pequeño segundo de silencio – tu padre te decía eso para que pensases que era el mejor, como a todos los niños… Pero no la ha hecho el. Esta casa tiene varios años mas, de antigüedad, - detalló - que tu.

¿Me estaba llamando antiguo? No se donde me veía a mi lo antiguo si estaba como una rosa recién florecida.

-Vaya… ¿Y quien vivía en ella?
-No tenemos ni idea - se rió – es una incógnita. De todas formas ¿Qué más da eso?
-Si bueno, solo que me picaba la curiosidad. Mama te dejo que estoy con… - ¿Con quien estaba? Sería bueno decirle ‘’que estoy con las ratas’’ pero no… - Evens…
-De acuerdo, pronto hay que comer… así que ve tirando para casa.
-Ahí voy. – Colgué el móvil

Debía averiguar de quien había sido mi actual casa. Y si aquellas personas que entraban eran los antiguos dueños. Pero ahora tenía cosas más importantes en las que pensar, ¿Cómo salir de allí?, bueno realmente la pregunta no era ‘’¿Cómo salir de allí?’’ era mas bien ‘’¿Cómo salir de allí sin que mama se enterase de que no había estado en la calle?’’

Yo y mis descubrimientos, al otro lado de la casa teníamos un teléfono que no se usaba mucho, un teléfono con un número diferente. Era especialmente para mi padre, temas de trabajo y todo eso. El teléfono estaba conectado al de la inmobiliaria y podía recibir llamadas en casa al mismo tiempo. Marqué el número, no dejaría que lo cogiesen. Sonó una vez suponía que con eso mi madre iría a intentar cogerlo.

Subí las escaleras a trompicones, le di al botón verde y salí de allí. Cerré la estantería y salí del salón, fui a toda velocidad hacía la puerta la abrí y la cerré de golpe.

-Mama… - respiré hondo – ya he llegado - ¡Mierda! ¿Había estado en una tienda de ropa… y no había comprado nada?
-Hola… - me dijo sin a penas mirarme – voy a hacer la comida. ¿Me ayudas? – Bueno, en teoría fue una pregunta pero yo lo entendí mas como una orden… entonada a modo de pregunta, en fin.
-Claro – le dije sin ganas.

Hicimos la comida, puerros. – Que asco, los odiaba… aquellas hojas cuadradas y largas con aquellos… ag – Puse la mesa a velocidad de Formula Uno y serví la comida.

Papa llegó unos minutos después, agotado por su trabajo… - agotadísimo… - y se sentó en la mesa. Me miró en dos ocasiones, seguramente se preguntaba por que estaba delante suyo con cara de circunstancia.

-Hola hijo – me sonrió después de tragar la primera cucharada de sopa de puerros. Un plato típico de España, pero en fin…
-Hola… - me senté con el y esperé a mama que apareció con una cacerola de pollo.
-Vamos, a comer. – No hace falta que lo dijese, al menos por el rey de la selva – mi padre –

El león – mi padre – espera tranquilo en su trono – la silla del trabajo – a que la leona – mi madre – cace su presa – los puerros y el pollo – y es entonces cuando come dejando a los cachorros al final de la escala – yo –

Comí rápido, siempre comía rápido no me gustaba tardar una hora para comer un platito de nada. Recogí todo como de costumbre y subí a mi cuarto. La siesta me esperaba tenía mucho sueño y últimamente no hacía mas que… ‘’Danny, dormir, Danny, dormir, Danny, cama – No era exactamente cama de… sino de dormir – Danny, calle, Danny, dormir. En fin no había mucho mas, bueno sí, descubrir cosas raras y visitar a profesores…

Me desperté y miré el reloj, al parecer solo había dormido una horita. El móvil comenzó a vibrar en mi muslo, que gustito… me quedé con una sonrisa idiota en la cara hasta que me percaté de que tenía que cogerlo.

-Desaparecido – me decía Danny antes de que yo pudiese preguntar quien era.
-Pfff… - me quejé – estoy descansando.
-¿No sales?
-Bueno, si quieres… - hoy no me apetecía ni salir ni dejar de salir.
-Si no quieres no pasa nada, tengo que llevar a Layka al veterinario que anda pachucha. Oye, el otro día me vino llena de sangre… Yo no se esta chica que hace por ahí.
-Ni idea – dije con poca gana.
-Que soso… - me reprochó.
-Estoy recién levantado… - hice un intento de llorar pero solo salió un gemido… no muy decente la verdad.
-¡Anda!
-¿Qué? – Le pregunté con algo de calorcillo en la cara.
-¿No fingirás conmigo no?

¡K.O! Me caí en la cama, no tenía mucha respuesta para aquello, como se le ocurría preguntar esas cosas.

-Estoy esperando… - dijo con retintín.
-No son horas para esas preguntas – me quejé.
-¡¡Finges!! – me acusó. – Layka quieta… - esto no iba para mi estaba claro.
-No finjo… - que vergüenza madre…

Después de varios segundos Danny rompió a reír.

-Me encanta ponerte nervioso…
-¿Nervioso? – Le pregunté algo dolido - ¿Nervioso? – emm… no me salía ahora la palabra…
-Si… - dijo ya un poco mas serio.
-Que vergüenza… - me quejé, Danny se rió de nuevo como un poseso.

Por alguna razón, que desconocía. La gente que me rodeaba, sobre todo la que me quería disfrutaba haciéndome enfadar o poniéndome nervioso, como era el caso. Todo desde el cariño y desde la bondad y Bla Bla Bla…

-Cuelgo que al final llego tarde al vete – me dijo. – te quiero.
-¡Espera! – Le grité – te juro… que no finjo… - apreté los labios.
-Lo se… - tenía ya el móvil algo alejado de la oreja.
-¡Espera! – Le repetí – voy contigo.
-Sabía que no tardarías mucho en decírmelo… date un poco de prisa.

¿Prisa? No me conocía este muchacho, cuando quería era tan rápido como un guepardo. Colgué el móvil y me lo guarde en el bolsillo del pantalón de Danny. Salí del cuarto, bajé las escaleras de cinco en cinco – un poco precipitado – y salí por la puerta, escuché a mama gritar algo pero no me di la vuelta para preguntar el que, corrí y corrí hasta casa de Danny.

-Uf… - le dije entre jadeos – no puedo… - tosí – que horror… - tenía poco sentido todo lo que decía.
-¿Cuánto has tardado? – Miró su reloj… - increíble…
-No me lo digas que me canso mas… - murmuré. – Vamos anda – respiré profundamente.
-Realmente… - me sonrió – quedan unos minutitos…

¿Qué? ¿Y para eso había corrido tanto?

-Entra a casa Aaron y coge algo para beber. – me tiró las llaves y las cogí al vuelo.
-Ahora vuelvo. – Lo dejé atrás haciendo intentos de jugar con Layka.

Cuando salí de su casa seguía con los intentos, fui hacía ellos y le devolví las llaves mas una botella de agua fresca.

-Gracias – me dijo. – esta perra esta muy mal…

Fuimos directos al veterinario.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Dom Dic 20, 2009 5:29 pm

Embarazo Psicológico. ¡¡También Lo Padecen Los Hombres!!

Estábamos delante de la puerta del veterinario, varios perros – acongojados – salían de la consulta, otros salían de lo más felices y al igual los que entraban. Layka estaba en un intermedio, se sentía aterrada por la situación pero a la vez se le notaba contenta. Seguramente la razón por la que no acababa de decidirse era su mal estar. Es increíble como un perro te puede hacer saber que esta enfermo, cada día aprendía mas cosas que me parecían interesantes.

Puertas blancas, eso tenía delante de mis narices. Era como si yo fuese el perro que va a entrar a la consulta, todo se me vino encima cuando vi aquellas grandes puertas de aquel color blanco brillante. Sin cristal… totalmente cerrado. Tragué saliva, eso de miedo a la bata blanca era verdad, pero ¿Al color blanco intenso?. Ahí seguía plantado sin moverme.

Danny carraspeó y me sacó de mi pequeño estado de sock. Pestañeé unas cuantas veces antes de razonar. La que iba al veterinario era Layka, yo obviamente no iba al veterinario. A la que le iban a meter el termómetro en el culo… era a la pobre perra. Me dolió solo de pensarlo. Aun que no se por que me dolería, cosas mas grandes se habían visto… Agité la cabeza para olvidar todo aquello que estaba pensando, no eran horas…

-Layka cariño – le decía a la perra – vamos – la agarró por su collar plateado y no tiró de ella, simplemente le mostró seguridad. Ella intercambió una mirada con Danny y comenzó a caminar con decisión hacía adentro.

En el fondo, en el muy fondo, tenía celos de Layka. Ya querría ser yo ella en esos momentos. ¿Pero en que pensaba? Hoy estaba un poco alterado la verdad, las hormonas.

Dentro de la consulta había diez sillas colocadas correctamente una al lado de otra. En las esquinas de la sala de espera había plantas, eran unas palmeras de tamaño medio. La conocía perfectamente, después de ver aquella alucinación en el jardín, me empecé a interesar por las plantas y alguna que otra vez había visto en Internet cosas sobre ellas. Me acordaba perfectamente de aquella palmera de interior, su nombre era ‘’Howea Forsterina’’ o mas conocida como ‘’Kentia’’.

Las hojas de la planta estaban dispersas con soltura y hacía un efecto muy bonito. Los dos únicos asientos libres que quedaban estaban cerca de una de aquellas plantas. Nos sentamos y Layka se tumbó a la espera.

Entraron todas las personas que teníamos delante y luego nos tocó a nosotros. La veterinaria esperaba sentada en una mesa escribiendo algo en el ordenador. Su ayudante apareció por la puerta que al parecer daba a la consulta. Era… no había palabras para describirlo. Seguramente no tan guapo como Danny pero tenía algo.

-Hola – nos dijo la chica. – ¡Hola chica! – se levantó y le dio un premio a Layka.
-Buenas, mira tengo a la perra enferma. – Aclaró Danny – no se, estaba bien pero el mismo día se puso mustia.
-Pasad – nos hizo una señal para entrar a la consulta, ella venía detrás con su ayudante.

Danny – con sus brazos espectaculares – subió a la perra Doberman a la mesa y la hizo sentar.

-Veamos – La empezó a mirar minuciosamente. Ya que estaba le echó un vistazo a las uñas y se las cortó. Le miró los ojos, le tomó la temperatura – la perra pareció no inmutarse de la introducción del termómetro – palpó su estomago y no se que mas cosas que no sabía para que servirían. – No le pasa nada chicos – dijo después de unos cinco minutos de reconocimiento.
-¿Nada? – Danny bajó a la perra al suelo y le acaricio la cara.
-Nada grabe en principio. – se fue a unos armarios que tenía y estuvo buscando algo. – Pseudo preñez.
-¿Qué? – preguntamos a la vez.
-Embarazo psicológico chicos. – Se dio la vuelta y nos trajo un medicamento. - ¿Hace cuanto tuvo el celo? – dijo sin darnos la medicina.
-Aproximadamente hace… cuarenta días o cuarenta y cinco. ¿Por?
-Lo que pensaba. – Le dio el medicamento y empezó a apuntar algo en un papel. - Algunas perras cuarenta y cinco días después de su celo, comienzan con distintos trastornos que nos llevan a realizar un diagnóstico de pseudo preñez. Durante este tiempo agravan sus cuadros alérgicos, aumentando su prurito, se tornan inapetentes, se ponen agresivas, caprichosas…

Cierto, el otro día Layka había mordido a uno de aquellos chicos en el brazo hasta hacerlo sangrar.

-No lo sabía… - dijo Danny acariciando el lomo de Layka. – Si que he notado que estaba mas caprichosa de lo habitual y se escapaba de casa incluso…
-No pasa nada, no es grabe. – Le dio el papel, en el que no sabía que había escrito. – Mira dale diez miligramos de estilbestrol oral dos veces al día por cuatro días. No más días ni más dosis. En el peor de los casos habría que operar pero dudo que este sea uno de ellos…
-Gracias. – le dijo Danny.
-Te he apuntado en el papel los miligramos y las veces por si acaso.
-¿Cuánto es? – Ya estábamos de vuelta en la sala en la que estaba el escritorio y el ordenador. Danny se disponía a sacar la cartera.
-Nada tranquilo, hoy no cobramos. – Nos dedicó una sonrisa.
-Gracias entonces. – salimos de la consulta con el medicamento y la perra.

Habían llegado varios clientes al veterinario. Uno de ellos me parecía conocido lo miré muchas veces hasta que caí en la cuenta.

-¿Alex? – me acerqué a el. - ¿Alexander?
-Vaya – dijo asombrado mientras sujetaba a su gato entre sus brazos. Miró con recelo a la perra.
-No hace nada – le dijo Danny – puedes estar tranquilo que no va a matar a tu gato.
-Vale – lo soltó y el gato se acercó a la perra, le olieron y empezaron a ‘’jugar’’. Todos los miraban, era muy gracioso ver a un gato jugando con una doberman de tal tamaño. – Al parecer – sonrió – nos hemos vuelto a ver.
-Si.
-Oye – se quedo callado pensando – tu prima… ¿Tiene novio?.
-¿Sabes quien es mi prima? – entrecerré los ojos, lo que me faltaba. No me apetecía que la gente supiese que ese personaje era mi prima.
-Si… ¿Tiene novio o no? – me preguntó un poco mas alterado.
-No, pero no te la recomiendo… - mejor me callo…
-¿Por qué?.
-No por nada.
-Es igual, esta buenísima. – Dios, buenísima… ¿En que mundo vivía este tío?
-En fin – suspiré.
-Esto… ¿Alex? – Preguntó Danny inseguro de si se llamaba así o no – nos tenemos que ir… - me miró de reojo.
-Tranquilos, además – miró hacia la derecha – ya me toca. Adiós chicos.
-Chao – Se despidió Danny.
-Adiós. – le dije yo también.

Embarazo psicológico, vaya. No tenía ni idea de que las perras lo padecían. De momento sabía que las mujeres lo padecían y algunos hombres también. Si, era rarísimo. Algunos hombres llegan a crear leche en sus tetillas, pero claro no sale. Bah, por suerte se le pasaría con aquella medicina.

Cuando llegamos a casa de Danny Layka se fue corriendo asta su caseta y agarró el cuenco con la boca. Lo metió con ella. Yo me acerqué a investigar, estaba en posición materna con el cuenco en su regazo. Que estampa…

-Le daré dentro de un rato la primera dosis. – nos metimos dentro y el fue a dejar la medicina a un cuarto en el que guardaba todo lo que relacionado con Layka. – Bueno, mejor se la doy ahora y salimos por ahí los dos. – Fue otra vez a por la medicina y silbó desde casa. Cuando Layka llegó a la puerta ladró dos veces un poco apagada y Danny le abrió.

-Siéntate – le dijo. – Espera. – Hizo un gesto con la mano y la perra se quedo quieta, sin pestañear.

En poco tiempo apareció con la jeringuilla del medicamento llena de un líquido blanquecino.

-Diez miligramos… - murmuró mientras miraba el líquido, se agachó a lado de Layka y le abrió la boca con delicadeza. – Trágate esto… - no era una petición, era un ruego. Necesitaba tomárselo si no lo hacía obviamente no se curaría. Le introdujo la jeringa en la boca y apretó poco a poco, la perra se lo trago sin dificultad. – Bien echo – le dijo mientras le pegaba unos golpecitos en el muslo y la acariciaba.
-¿Vamos? – yo ya estaba al lado de la puerta esperándolo.
-Si, dejo esto y… - se fue a dejarlo.

Salimos de casa, por el camino que llevábamos íbamos a llegar a la casa de Evens en poco tiempo. Se me ocurrió que podíamos llamarlo para salir.

-Un segundo – le dije cuando estábamos frente a su puerta.

Subí las escalerillas y llamé al timbre.

-¡¡Aaron!! – Dijo a grito limpio.
-Si… - Madre mía que ahínco. Que todo… - ¿Sales?
-Si, vamos – cerró la puerta y se vino con nosotros. Tan rápido en decidir como siempre.

Como siempre a esas horas la calle estaba llena de gente. Lo mayores hablando de su juventud, los jóvenes hablando de que harían dentro de dos segundos… y todo eso.

-¿Cogemos el metro? – Era una proposición bastante jugosa. Pero ¿Salir del pueblo?, yo creo que a mi madre le daría un patatús.
-Va – dijo Danny.
-Bueno… - dije poco convencido.

El metro estaba concurridísimo, he de decir que tuvimos que entrar a la concurrida ciudad para llegar asta el. Me traía tan malo recuerdos aquello… Bajamos las escaleras del metro despacio, sin prisas. Tampoco teníamos claro donde íbamos a ir. Los metros pasaban, pasaban… y al final cogimos uno media hora después de haber bajado.

-¿A dónde vamos? – pregunté intrigado.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Jue Dic 24, 2009 7:01 pm

Conocer Un Mundo Nuevo

Yo no era una persona que saliese mucho de su pueblo, más bien cuando salía de casa no me apartaba de las tranquilas calles de mi barrio o las calles de los barrios de mis amigos. Si me pedías que te dijese como donde estaba una calle te la podía decir, me sabía todo sobre mi pueblo incluso las calles del centro aun que no las hubiese pisado mucho – dos veces contadas -.

Ahora me encontraba fuera de mi pueblo, en el metro al lado de una mujer que olía a cuervos muertos. Danny y Evens estaban delante mío, ninguno de los tres hablábamos. Yo no hablaba debido al mal olor que emanaba la mujer, si hablaba respiraría y me daría un patatús.

Evens se levantó unos segundos antes de que el metro parase y yo hice lo mismo, consecuentemente Danny me imito y vino tras de mi. La gente que estaba delante de nosotros en la puerta bajaba del metro literalmente a empujones. Una chica con silla de ruedas que estaba detrás de mí me pidió paso y yo amablemente la deja pasar.

Por fin se había acabado el infierno de no respirar o respirar a penas. Por fin se acabó el infierno de ver a hombres tosiendo y mujeres bostezando. Me sentía tan tranquilo fuera del metro que no me dí cuenta de que Danny me llamaba cinco metros mas allá.

-Voy – le grité desde donde estaba, el metro arrancó y genero una fuerza que me echó un poco hacía atrás, pero no fue nada. Aligeré para encontrarme con Evens y Danny. – Esto es una mierda. ¿Se puede saber cuantas veces has ido tu en metro Evens?
-Bueno, con vosotros – con eso de vosotros se refería a Connor, Devis y yo – nunca, pero solo si he ido alguna vez.
-Se nota – le dije. – Esto es un caos – Las personas se arrejuntaban cerca de las vías del metro para esperarlo, cuando paró entraron como habían salido, a empujones. Nosotros tres nos fuimos escaleras arriba para salir de aquella lata de sardinas. Un muchacho – que al parecer perdía el metro – tuvo que esquivarme para no tragarnos el uno al otro.
-¡¡Ten mas cuidado!! – le gritó Danny, luego me dedico una sonrisa.

Me percaté de que todo el mundo nos estaba mirando, seguramente por culpa de Danny. Apreté los labios y seguí hacia arriba.

-Aire… - dije cuando una corriente de aire caliente me alcanzó, aun estábamos en las escaleras mecánicas pero por fin notaba el aire. Una fila de escaleras mecánicas… dos filas… tres filas… cuatro filas… cinco filas… seis filas… y por ultimo siete filas. Por fin, la calle. La luz, el sol, la gente, el viento, los pájaros, los perros, los idiotas que se peleaban en las esquinas. Un momento… esos dos idiotas me sonaban, como no. Uno de los violentos del bate y el fortachón al que había mordido Layka.

-¡¿Qué me estas queriendo decir?! – le decía el tío del bate.
-No quiero… - decía a duras penas el otro – no quiero seguir siendo como vosotros.
-¡¿Pero quien te crees que eres?! ¡¿Piensas que puedes salir de esto así como así?! – La cosa cada vez se acaloraba mas, el del bate sacó algo que brillaba y el otro se echó hacia atrás.
-No me das miedo – le decía, aun que se notaba que estaba mas cagado que otra cosa.
-No merece la pena – le dijo el otro – me voy. – Se guardó lo que fuese y se marchó, pasó por al lado nuestro y nos echó una mirada diabólica, después analizó a Evens y se rió de una forma extraña.

Yo y Danny que éramos los que sabían quien eran nos miramos. Después devolvimos la mirada al chaval. Evens estaba un poco perdido en el tema, era mejor no contárselo de todas formas. En pocos segundos nos divisó y se acercó a nosotros cabizbajo. Solamente nos echó una mirada, no era envenenada como la del otro, esta era mas de ‘’Lo siento’’ pero no lo dijo con palabras. Yo sonreí un poco aun que ya no me viese por que se estaba marchando.

-¿Y bien? – preguntó Evens mientras caminaba algo mas adelante que nosotros.
-Primero dime donde narices estamos – solo me faltaba no saber a donde nos había llevado.
-Espera – me pidió.

Bufé, ¿Cuánto tendría que esperar?. Caminamos, y caminamos durante varios kilómetros, tenía los pies hechos una mierda. ¿Cuánto tardamos? Bueno quizás dos horas o dos horas y media en parar.

-Mirad hacía la derecha – Señaló con el dedo.

Danny y yo obedecimos, a la derecha había un gran parque vallado con vallas y puerta de madera. La hermosura del lugar me llegó a lo más profundo de mi corazón, nunca en la vida vería nada igual. Caminamos embobados, yo al menos, y entramos por la puerta de madera. Todos los ruidos de coches, de gente o de cosas típicas de lugares poblados desaparecieron.

-Increíble – dije mirando el lugar con incredulidad.
-Ya ves, cuando lo vi… - nos decía Evens – me enamoré por completo de este sitio.
-Es bonito – dijo Danny un poco desganado.

Lo miré, le pasaba algo seguro. Lo agarré del brazo y me lo llevé unos metros más allá de Evens.

-¿Qué te pasa? – Busqué sus ojos pero no los encontré.
-Nada – no me miraba en absoluto, tenía la vista fija en la naturaleza que nos rodeaba.

Un mosquito –ingenuo- pasó por mi lado izquierdo unas dos veces, a la tercera vez que se decidió a pasar le pegué un manotazo, por lo visto debió sentirlo ya que no se volvió a acercar.

-¿Seguro? – volví a buscar su mirada, toqué su cara y con la mano se la giré un poco. Ahora si encontré sus ojos. - ¿Estas…? – tenía los ojos llorosos.
-Alergia – mintió.
-Que te pasa… - Como me parecía que la presencia de Evens no le gustaba mucho me lo llevé a tirones a un lugar lleno de arbustos, arboles, etc… - Va, dímelo. – Le sonreí calurosamente.

Cruzó su mirada con la mía, algo era algo. Seguramente en poco tiempo me lo decía. Y como no, acerté. Se preparó para decirme algo.

-No se… - comenzó – es que, quería estar solamente contigo.

¡¡Oooh!! Me parecía precioso aquello, unas mariposillas aparecieron en mi estomago y sonreí sin darme cuenta.

-Solo me quieres para ti… - le dije intentando ponerme serio, aun que no parecía lograrlo.
-Podría decirse así – Introdujo sus manos en los bolsillos y se apoyó contra un árbol que, casualmente, tenía justamente detrás.
-Bueno… – fingí que pensaba.
-¿Bueno? – me presionaba Danny, sacó las manos de los bolsillos y se acerco, mucho, a mi.
-Vamos – me giré y anduve cuatro pasos para hacer la gracia.
-No me jodas – lo escuché andar hacia mi y me agarró de la cintura, empujo hacía atrás, todo iba bien hasta que cierta persona, que no fui yo, tropezó con algo y nos caímos.
-Ostión – dije entre cánticos, o intento de ello.
-Yo siempre aquí para salvarte.
-Si – me reí. - ¿Y si nos levantamos? – Bueno, encima de Danny se estaba de lujo. No se necesitaban colchones teniéndolo cerca. A mí que me encantaban los colchones duros… entrecerré los ojos.
-¿Te vas a quedar dormido? – Abrí los ojos de golpe.
-Ganas no me faltan. – el móvil, que tenía en el bolsillo trasero del pantalón, comenzó a vibrar.

Danny se sobresaltó y yo me aparté, el móvil daba – que también vaya casualidad – justo en las partes de Danny, en fin. Lo cogí y le di al botón verde.

-Aaron – me hablaba Evens – como no veníais y todo eso, me he ido solo por ahí. Quedamos en la puerta de salida.
-¿Salida? – ¿Cómo íbamos a saber cual era la puerta de salida?.
-La puerta de entrada hombre… - dijo el otro a regaña dientes.
-Va
-Hasta luego. – colgó el teléfono. Yo metí el mío en su sitio y miré a Danny que estaba mirando al cielo aun tirado en el suelo.
-¿No te duelen esos ojos perfectos que dios te ha dado? – le pregunté.
-No. – Lo normal habría sido, que a Danny le doliesen los ojos debido a que los tenía claros. Pero no… que raro.
-¿Te levantas?.
-¿Te tumbas? – me preguntó con retintín.
-No.
-Ahí tienes la respuesta.
-Que seco… - le reproché. - ¿Y si me tumbo…?.
-No respondo – levantó la cabeza y me miro un rato.
-¿Y si me tumbo y dejo que ‘’no respondas’’?
-¿Quieres dejar las preguntas absurdas ya? – Hizo un movimiento rápido con la pierna y me tiró al suelo - ¿Ves? Ya estas tumbado. – Se rió a mandíbula batiente.

Me deslicé como las serpientes por el suelo hasta llegar a donde estaba el. La ropa, naturalmente, estaría llena de mierda al llegar a casa y tendría que encontrar una respuesta rápida para dejar contenta a mi madre, pero tiempo al tiempo.

-Es bonito el cielo ¿No? - ¡Jah! El de las preguntas absurdas.
-Muy… ¿azul? – respondí confuso.
-Que listo…
-Que irónico… - Le hice burla a escondidillas. – Haz lo que tengas que hacer de una vez. – Para que negarlo tenía ganas de que hiciese ese ‘’algo’’ de una vez por todas.

Bah, sabía perfectamente cual iba a ser ese algo, en principio nuestra relación, por lo que a mi me parecía, era muy… había mucha pasión contenida. Entre yo que nunca había tenido novia y Danny que de por si era apasionado… Bah, pero me daba igual. Al fin y al cabo me gustaba una relación así.

Naturalmente, Danny hizo lo que tenía que hacer. Se apretujo a mi y giro de tal manera que tenía medio cuerpo encima del mío, arrimó la cara hacia mi…

-Joder el móvil… - grité debido a que estaba vibrando de nuevo. Lo cogí, Danny se quedó quieto encima mío. - ¿Si? – Dije a duras penas.
-Estamos en el parque Azalea, que se me olvidaba decírtelo. – Me decía Evens desde el otro lado – ahora me voy a seguir meditando. – Colgó y volví a guardar el móvil.

Volvió a vibrar.

-¿Qué quieres? – le grité a Evens debido a que sabía que era el.
-Cuidado con lo que hacéis. – Colgó.
-Que detalle – murmuré mientras guardaba el movil.

Danny recorrió mi cintura con los dedos y fue hacía la espalda, bajó asta donde esta pierde su nombre y busco el bolsillo del pantalón. Una vez lo hubo encontrado sacó el móvil y lo apagó.

-Sin esto mejor – me guiñó el ojo, se guardó el móvil en uno de sus bolsillos y continuamos con el temita que teníamos pendiente.

Danny acercó su rostro, mas y mas hasta el mío, colocó sus labios en los míos y…

-Tonto – murmuró con una sonrisa, como de costumbre, en los labios.
-Ag… - ¿No iba a pasar nada? Que desastre…
-Tienes el corazón a mil… - tenía una de sus manos en mi pecho.
-¿Y que esperabas? – Lo que me faltaba, me hacía este tipo de cosas y como quería que estuviese.
-Va… - dijo apartándose de mí. - ¿Vamos?

¿Ir? ¿Me estaba tomando el pelo?. Si definitivamente me estaba tomando el pelo, no iba a consentir… No se pasaba por mi cabeza… no quería… El situó las manos en el suelo y se dispuso a levantarse.

-A no… - pensé en mi interior – tu de aquí no te mueves – Lo agarré del brazo y lo hice caer de nuevo encima de mí, me había echo algo de daño por que pesaba un poco mas que yo pero no mostré dolor en el rostro.
-¿Qué…? – Comenzó a decir.

Iba a ponerle fin a estas idioteces, una día de pasión en el bosque. ¡Que morbo! Seguramente solo sería cuatro besos, pero no perdía nada por ilusionarme. Parecía que quería decir otra cosa, pero si la decía sabía de ante mano que no sucedería nada. Le besé, así se quedaría calladito por un tiempo. Que pasión, que todo, que fuerza – besando -.

-Y por aquí chicos… - Era voz de mujer – tenemos un árbol muy peculiar.
-¿Qué? – Murmuré – no podía ser, por que a mi… ¡Tierra trágame!
-Se ven muy pocos en esta zona. – cada vez se acercaban mas, los niños hablaban y jugaban unos con otros y la profesora los situaba poco a poco alrededor del árbol. Por suerte habían unos arbustos que nos tapaban.

Esto me recordaba al capitulo de los Simpson. Aquel en el que Marge y Homer se escondían de la gente que estaba en el campo de golf. Yo y mis ideas…

-Danny – le dije – dame el móvil.

Me dio mi móvil y lo encendí. Busque como un loco un tono que tenía. Lo seleccioné y dejé que la naturaleza siguiese su curso.

Un oso rugió, y luego otro. Luego los dos rugidos empezaron a pelear. Cada vez se oía mas claro. Los niños empezaron a gritar y muchos de ellos corrieron hacía abajo.

-¡Chicos! – les grito la guía. - ¡Quietos! – Se fue literalmente corriendo a buscarlos con los pocos que quedaban detrás.
-¿Qué hacen osos peleándose en tu móvil? – Buena pregunta, yo tampoco sabía que hacían ahí solo sabía que alguna vez los había metido por casualidad y recordaba que estaban ahí.
-No se… ¿Seguimos? – Lo empuje en dirección a mí.
-Claro – me sonrió.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Mar Dic 29, 2009 2:10 pm

Conocer Un Mundo Nuevo Segunda Parte.

No habían pasado ni dos segundos del beso cuando abrí el ojo izquierdo al notar que Danny no me besaba. Simplemente estaba mirándome medio atontado sin producir palabra alguna y menos algún movimiento que diese a entender que no estaba en la luna. Después de maldecirlo y volverlo a maldecir lo zarandeé. Esto le sacó de su trance momentáneo y me sonrió.

-¿Qué pasa? – me preguntó atontado todavía.
-No nada. – torcí los labios. – Simplemente que estas en la luna, solo eso. Pero no es nada e… - A esto último le di un tonillo irónico. Ironía… que buena palabra, me encantaba la ironía aun que tampoco la usase mucho.

Se estaba de vicio tumbado en el bosque, con el cuerpo de Danny debajo. La tierra estaba demasiado seca y en la zona en la que estábamos se veía poca hierba, poco verde. Me quité de encima de el y me tumbé boca arriba mirando al cielo.

-Al final no ha pasado nada – susurré poco conforme.

Giré la cabeza y me quedé mirando a Danny que miraba el cielo con atención, no pestañeaba tampoco. ¿Desde cuando esa pasión por el cielo? Cada día alucinaba mas por así decirlo. El caso era, que estaba un poco raro, tenía cambios de humor increíblemente chocantes. A mi me daba igual, yo sabía que el me quería por encima de todo.

Las nubes blancas y acolchadas se movían muy despacio, yendo hacía donde el viento las quería dirigir. En pocos minutos el cielo quedo limpio de nubes y dejó ver su esplendor. Si, debía admitirlo, era bonito.

-Quiero… - Danny hablaba con los labios poco separados. Estaba muy embobado mirando hacía arriba como para hablar igual que siempre. – Quiero ir a ver el parque. – Se levantó de un solo saltó, yo me quedé alucinando todavía tirado en el suelo.
-Vale. – No le dije nada mas, me daba igual ver la zona o no verla. Tenía que ser bonito pero prefería otra cosa en este mismo instante. Una necesidad humana, o más bien una necesidad que una zona del cuerpo te pide. Es como una droga, quizás estaba desquiciado o era un obseso con este tema, pero cuando la zona en cuestión lo pedía…

En fin, me levanté sin rechistar y dejé atrás el suelo, el árbol y lo que pudo haber pasado.

Anduvimos un tiempo cuesta abajo, nos encontramos con la entrada y eso. El mismo lugar donde nos habíamos separado de Evens, había muchos caminos desde allí, por donde habíamos bajado, a la derecha cinco caminos que cambiaban de dirección y a la izquierda dos caminos que se acababan uniéndose formando solo uno. En el centro de esos dos caminos había unas plantas decorativas muy bonitas, no tenía ni idea de cuales eran. No parecían originales de la zona, seguramente no nacían en Orlando ni por los alrededores.

-¿Qué flores son esas? – le hice una señal con la cabeza hacía la izquierda. Danny se quedó concentrado mirándolas.
-Pues… - Pensó durante varios segundos – Parecen guzmanias. Interesante… - concluyó. – Me encantan esas plantas, bueno me encantan todas.
-Pero son diferentes… - Habían tres tipos de colores.
-Claro. – se rió suavemente. – Todas son guzmanias pero de diferente clase. Mira, aquella roja es una Guzmania lingulata, aquella verde con la punta roja es una Guzmania monostachia y por ultimo Guzmania sanguínea. Es esa en la que las hojas caen hacía abajo, también roja.
-Mmm… - En poco tiempo me aprendí los nombres de aquellas tres plantas. Algo más que sabía.
-A mi me gusta la sanguínea. De todos modos, estas especies son las mas conocidas. Hay cien o ciento veinte especies de guzmanias, pero claro no me voy a poner a decírtelas todas.

En la zona norte se hallaban dos puentes de color blanco, llevaban al mismo sitio pero acaban separados por árboles altos y muy pegados. Uno daba paso a cuatro caminos hacía la derecha y el otro hacía la izquierda. Había tanto por ver y seguramente cosas tan bonitas que nunca se podrían explicar, habría que verlas.

Cruzamos el puente, se zarandeaba a cada paso pero por suerte, Danny, que siempre estaba detrás – Esto se puede interpretar con doble sentido… pero no, no es el verde – me daba seguridad para cruzar. Aun que pareciese muy poco habitual, parecía que los puentes se iban a romper.

Todo por allí estaba verde, alto césped –crecido-. Los insectos campaban a sus anchas por las hierbas y las ramas de los árboles no saludaban con fuerza. En lo alto de cada árbol habría una corriente igual a la altura de dicho árbol. Era todo fascinante y eso que de momento solo había árboles viejos y desgastados. No se que tipos de árboles serían parecían secuoyas pero no estaba totalmente seguro.

-¿Secuoyas verdad? – le pregunté a Danny que estaba otra vez atontado, esta vez miraba los alrededores.
-Si. – asintió aun que no los miraba.

Me aparté un poco de Danny y recorrí la zona, secuoyas y secuoyas por todas partes. Los pájaros cantaban de vez en cuando, suponía que estarían escondidos en las ramas de las secuoyas. La línea de árboles se extendía durante metros.

-¿Cómo puede haber algo tan espectacular? Es totalmente increíble… - Naturalmente, Danny que estaba a unos diez metros de mí no me escuchaba por lo tanto no obtuve respuesta.

Uno de los secuoyas, el más pequeño de todos tenía una de las ramas a la altura de mi cintura. Me acerqué despacio hacia el y observé dicha rama. Unos pajarillos estaban en su nido esperando a su madre, no dejaban de piar y abrían la boca constantemente. La que supuse que era la madre llegó, me miró de arriba abajo y alimento a sus polluelos, después se volvió a ir.

¿Confiaba en mí? ¿Sabia que no les iba a hacer daño? Por h o por b el pajarillo los había dejado a mi cargo, yo no podía quedarme a cuidarlos – por desgracia – me fui de al lado del nido para ir al lado de mi monumento mas preciado.

-Va, ¿Andamos más o nos quedamos aquí como idiotas? – le agarré del brazo y le di la vuelta. Estaba… ¿Llorando? - ¿Qué te pasa?
-No se… - dijo entre débiles sollozos – no se como salir de algo.
-¿Estas en algún apuro? - ¿Danny en apuros? Vaya... Era como imaginarse a cupido en apuros… Imposible.
-No te lo puedo contar, no me dejan contarlo – No lloraba ya, estaba serio simplemente.
-Sabes que no se lo voy a contar a nadie.
-Pero es que tiene que ver contigo… en cierto modo. – Comenzó a caminar hacía el frente, pasaba y pasaba secuoyas y yo iba tras el. Corrí un poco para alcanzarlo.
-Entonces, si tiene que ver conmigo… Por poco que sea, tengo derecho a saberlo.
-Si tienes razón – me decía sin mirarme a la cara – pero dudo que sea conveniente.
-¡¡Dímelo!! – le grité, no me había percatado de que habíamos llegado a un lago, estaba lleno de gente que nos miró. Danny agarró mi brazo y tiro de mi hasta un lejano lugar. Era sombrío y muy húmedo, no había prácticamente vegetación y no pasaba ni un alma
-¿En serio quieres saberlo?
-Si… por favor – le rogué. Tenía el corazón en un puño.
-¿No te has preguntado antes por que no me dolían los ojos al mirar al cielo? – Me miró fijamente y con los músculos del rostro muy comprimidos.
-No…

De pronto caí en la cuenta… ¿Operación?

-¡¡Te han operado!! – Le grité victorioso.
-¿Eres tonto? – Se echó una mano a la cara y la bajó rozando con fuerza su rostro.
-No…
-¿Crees en las cosas mágicas verdad? – me preguntó de nuevo, sin duda quería darme pistas pero no conseguía atraparlas.
-Si… - Seguía pareciéndome vergonzoso creer en esas cosas.
-Bueno… - Resopló y dio unas cuantas vueltas. – No me queda más remedio que contártelo, visto que no lo atrapas tu solo…
-Cuenta…
-¿Qué hay de raro en tu casa? – Me preguntó.
-¿Mi madre? – Me reí por lo que había dicho, había sido buena pero a Danny no pareció agradarle.
-El laboratorio… - Soltó de golpe.

Me quede petrificado. ¿A caso el sabía algo de eso?

-¿Qué sabes de el? – le pregunté.
-Nada. Un día, hace exactamente dos días aparecí allí después de un largo sueño. Había una mujer y un hombre.
-Si… - Asentí – yo los vi pero no hace dos días, ayer los ví…
-Bueno, creí que eran tu madre y tu padre hasta que los escuché hablar, no tenía ni idea de quienes podían ser.
-Aja…
-De repente me golpearon la cabeza con algo duro y me quede inconsciente.
-¿Y que mas?...
-Cuando me desperté… - Tragó saliva – me doy miedo a mi mismo Aaron…
-No pasa nada… - le consolé.
-Cuando abrí los ojos… veía todo desde otro punto de vista.
-¿Qué? – No entendía un pimiento…
-¡¡Veía las cosas que tu ni nadie puede ver!!
-¿Me estas queriendo decir que tienes rayos x en los ojos o algo así? – Increíble…
-No es exactamente eso. Bueno podría ser… veo através de las cosas, de cualquier cosa.
-No te creo…
-Era de esperar – asintió.
-¿Qué calzoncillos llevo?
-Esa pregunta es sencilla… siempre los llevas blancos y de pata. – Se rió.
-Esta vez no… - Cierto, esta vez mis calzoncillos eran negros con una línea roja en la goma de la cintura.
-Bueno… - Atravesó mi ropa con la mirada por lo que pude imaginar.
-¿Y bien?
-Negros con una rayita roja en la goma… - murmuró.
-¿Queeeeeeeeee? - ¿En serio veía? Madre… entonces… podría ver los cuerpos de todos y compararía y… y…
-Suele ser bastante práctico pero da miedo…
-Oye… Oye… ¿Has visto a alguien que este físicamente mejor que yo?
-Si… - dijo con retintín – muchísimos. – Se reía a mandíbula batiente.
-Ni puta gracia.
-Que no hombre… No me voy fijando en esas cosas.
-Tenemos que averiguar que mas hacen en ese laboratorio… mañana tenían planeado algo según escuché.
-Entonces mañana nos colamos. – Me sonrió.
-Pero quiero saber algo primero. – Era crucial - ¿Después de lo que te hicieron… te dejaron marchar sin mas?

Un silencio… atronador, desgarrador… No se escuchaba nada ni el sonido del viento. Sentí miedo, mucho miedo.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Jue Dic 31, 2009 1:52 am

Los Secretos Mejor Fuera Que Dentro

Por alguna razón aquel silencio no me gustaba para nada, todo me empezaba a dar vueltas por la ansiedad de no sentirme vivo. Notaba como mi respiración se iba acelerando hasta el punto de parecer asmático, pero no escuchaba tampoco mi respiración.

-No… - la voz de Danny rompió el silencio y consiguió anular mi momentáneo asma.

Yo no le contesté, claro. Seguramente me diría mas tarde el por que o algo así, y si no lo decía le obligaría a ello.

-Hay una condición… - Pequeñas y puras lagrimas comenzaron a brotar por sus ojos, aun que el no hiciese sonido alguno.
-Necesito saber esa condición Danny… - Me estaba asustando, ¿Qué condición? ¿A caso tenía que matar a alguien? ¿Trabajar para ellos? ¿Traicionarse a si mismo?

Ahora aquellas lágrimas invadían todo su rostro y caían como gotas de lluvia a la tierra. ¿Tan grave era?

-Te lo ruego… - Me quise arrodillar pero pensándolo bien no era plan de ello – dímelo. Sea lo que sea se solucionará.
-Créeme que no – me dijo acongojado. Me miró fijamente con anhelo, con deseo y con –lo que claramente se notaba- mucha tristeza. –Me piden, que no tenga nada que ver con los dueños de la casa.
-¿Qué casa? - ¿Mi casa? ¡No, era imposible!
-Aaron… - Dijo a moco tendido y con una vocalización desastrosa. – No quieren que tenga nada contigo.

¡¡No!! Me desplomé en frente de Danny, el se agachó a sostenerme. Me faltaba el aire, me faltaba todo. El alma se me desgarraba, ¿Cómo podían pedirle eso? ¡No dejaría que Danny se separase de mí! Mi mano tocó la tierra, estaba húmeda noté aparecer algo bajo mi mano, era una pequeña flor. La miré con atención hasta que el dolor me atrapó otra vez, me dolía el pecho y no podía ponerme de pie.

-¡Aaron! – Me llamaba Danny - ¡No me voy a separar de ti! – Por mucho que me dijese aquellas frases no acababa de reponerme. – Por favor… mírame.

Me derretí, me lo estaba pidiendo por favor. Debía mirarle no podía quedarme allí tirado en el suelo con mi dolor interno. Elevé una pierna y la situé como ayuda para levantarme. Seguía con el corazón totalmente desgarrado pero hice un esfuerzo, impulse mi peso con la mano y me quedé en la típica postura que usaban antiguamente los caballeros para ‘’dar a entender al rey que era superior’’ o como bien se dice arrodillarse ante el rey. Agaché la cabeza hasta dejarla escondida bajo mi espalda, respiré hondo y por fin me levanté.

No me encontraba muy bien, todo a mi lado se movía y no había un solo Danny, había unos cuantos. En escasos segundos me noté caer y todo a mí alrededor se apagó.

-¡¡Aaron!! – Era mama la que me gritaba, como siempre era tan delicada…

Me encontraba en mi casa, en mi habitación y tumbado en mi cama. Tenía a Danny al lado, sentado de espaldas. Era el momento, tenía que contarle algo a mi madre, y ahora que estaba un poco moribundo no se lo tomaría mal.

-Mama, tengo que contarte algo. – Le dije mientras agarraba su mano para evitar que bajase a por un baso de agua fría para mi.
-Ahora es mejor que te quede callado Aaron… - Me pidió mama, y se desprendió de mi mano.
-¡Pero es importante! – Le grité cuando estaba casi a punto de salir del cuarto.
-Esta bien… - cerró la puerta otra vez y se acercó a mí.
-Yo me voy – dijo Danny sin mirarme. Se levantó dejando que el lado donde había estado sentado se elevase un poco.
-Quédate… - le rogué, era muy cantoso pero daba igual.

Mama frunció el ceño al ver que mi mano rozaba la de Danny para evitar que se fuese.

-Dime hijo, que sucede. – Danny se había quedado quieto y mama me miraba atentamente esperando mis palabras. De todos modos Danny no acababa de mirarme, seguía de espaldas.
-No se como empezar. – Miré al techo, lo principal era evitar los ojos de mama.
-Tomate tu tiempo – se arrodilló cerca de mi rostro.
-No es fácil, – me reí sin ganas – mas sabiendo como eres.

No se lo tomó mal por mi estado, de lo contrarío ya me habría empotrado la zapatilla a la cara.

-Bueno… - me froté los nudillos de la mano derecha con la palma de la mano izquierda.
-No es necesario… - murmuró Danny que ya me veía venir, mama lo miró de reojo y me devolvió la mirada.
-Si lo es. – respiré profundamente. – Mama, no es fácil pero lo mejor es decirlo rápido y de forma contundente, como tú me has enseñado. – Volví a respirar muy hondo y ya me sentía listo para soltar la bomba – Estoy saliendo con alguien – Va que sencillo, en parte por que aun no había dicho que alguien.
-Me alegro hijo - sonrió - ¿Es buena chica? – Como no, mi madre aun que estuviese encerrado en una cámara frigorífica a cuarenta grados bajo cero, cotillearía todo lo que pudiese.
-Ese es el tema. – Ahora si, la miré a los ojos. Tenía el ceño fruncido. – Es el. – Señalé a Danny que se estaba girando poco a poco, seguramente por que no se creía que lo hubiese hecho. Nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente durante segundos, mama nos miró a los dos muy alterada.

Silencio… silencio mortal. Peor que el del parque, por cierto ¿Quién me había llevado a casa? ¿Danny en brazos? Imposible, seguramente habría llamado a la ambulancia.

Se levantó del suelo y aligeró el paso hasta la puerta, se quedó mirándome y la abrió.

-¡Espere! – Le gritó Danny, corrió asta la puerta y la sujeto impidiendo que mama la cerrase. Lo que habría dado yo por poder levantarme, pero me marearía.

Lo atravesó con la mirada y se fue dándole la espalda.

-¡Espere Abie! – Salió del cuarto y la corriente de la casa cerró la puerta de golpe.

Eternidad… eso fue lo que me pareció todo, una eternidad. No escuchaba a nadie hablar, mama tampoco gritaba. Nadie subía a visitarme y Bryan estaría en su cuarto jugando al ordenador, como siempre. Intenté levantarme pero me mareaba de inmediato así que me volví a tumbar. Rebusqué en el bolsillo de mi pantalón el móvil pero no estaba. Perfecto… ¿Lo había perdido?

Por fin escuchaba algo. Parecía una discusión, al menos por la voz de mama.

-¿Cómo quieres que me tome que mi hijo es homosexual? – Le gritaba a Danny – Es el hijo que he parido, mi hijo debería ser normal ahora mismo y por lo visto no lo es. No es natural… Esta enfermo… - Increíble… me dolieron aquellas palabras.
-Abie – le decía Danny con su tono tranquilizador típico. – Se que no lo aceptas, pero por favor, es tu hijo y es lo que el ha escogido. Disfruta de su felicidad…
-No puedo aceptarlo… Creía que eras un buen chico pero… - Se le quebró la frase.
-Nunca he hecho nada malo Abie, y Aaron no hace nada malo por ser lo que es. – Era convincente.
-Pero… - A mama se le acababan las excusas.
-Como tú has dicho, tú lo has parido. Es tu hijo, de carne y hueso, con dos manos y dos pies. Con dos brazos y dos piernas. Incluso tiene algún rasgo tuyo. No puedes considerarlo anormal ni enfermo, no puedes…

La puerta de abajo sonó y en pocos segundos el coche se puso en marcha, mama no solía conducir pero cuando lo hacía, lo hacía muy bien. El coche arrancó y el sonido se perdió en la distancia.

Danny entró al cuarto y se acercó a mí, tenía el rostro plano. Sin ningún tipo de gesto.

-¿Es peligroso? – le pregunté interrumpiendo lo que iba a decir.
-¿Qué?
-¿Es peligroso que estés cerca de mi? – Había estado meditando algún tiempo mientras estuve en la cama y bueno, si debía ‘’separarme’’ de el, lo haría. Pero claro, nuestra separación no sería real.
-No lo se, simplemente quieren que este lejos de ti. Quizás me has visto algo distante por eso… pero no por otra cosa.
-No es necesario que nos separemos de verdad.
-No son tontos Aaron… - me dijo rompiendo todas mis ilusiones. – Yo no me voy a separar de ti por nada del mundo, no puedo dejarte.
-¿Y si hablas con ellos y les dices que en la familia nadie sabe nada de ningún laboratorio? O no se, algo que les deje contentos. No me siento bien sabiendo que te pueden hacer cualquier cosa si sigues conmigo.
-No te dejaré… - Fue lo último que dijo y me besó intensamente.
-¡¡Primito!! – Dijo mi prima que hasta el momento abría estado viendo la televisión abajo.

No le respondí, no era bueno ser tan antipático. Pero necesitaba serlo con Hanna. Lo que tenía claro es que ella no destrozaría mis sentimientos hacía Danny, y para ello debía hacerla sufrir y olvidarse de mi.

-Venía a contarte que… ¡¡Tengo novio!! – Gritó dando saltitos sobre sus pantuflas rosadas. – Y también – agregó – quería saber como te encuentras.
-Bien… - Esa fue la respuesta para las dos cosas. Me parecía estupendo que tuviese novio, ¿Por qué no iba a tenerlo? Al fin y al cabo era una chica guapa que podía… ¡¡No!! Que estaba diciendo, no era guapa. O eso intentaba creer yo, de todos modos sabía perfectamente que me había dolido que tuviese novio.
-Me alegro. Es Alexander. - ¿Qué? ¿Ese tío perfecto? No imposible, sería otro Alexander, feo y encogido.
-Hijo… - dijo mama que irrumpió en la habitación de golpe y porrazo, nos asustamos todos la verdad.

Danny la miró y agachó la cabeza, yo devolví la vista al lado contrario y Hanna frunció el ceño como preguntándose ‘’¿Qué pasa aquí?’’

-Es difícil, pero te juro que voy a intentar aceptarlo. – La miré fijamente y ella me dedicó una sonrisa. Un poco fingida pero sonrisa al fin y al cabo.
-Muchas gracias – le dije estirando los brazos para abrazarla, ella se agachó y se dejó abrazar.

Cuando se levantó miro a Danny y le sonrió también, el le devolvió una calurosa sonrisa, una sonrisa orgullosa de la persona que la estaba recibiendo.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Mar Ene 05, 2010 10:13 pm

Un Nuevo Miembro En La Familia Y Una Decisión

Según habían dicho los pronósticos del tiempo, este año iba a ser un diciembre malo. Un diciembre frío, un diciembre en el que se te pueden caer los empastes. Lo de los empastes fue de mi cosecha, yo y mis genialidades y yo y mis flores… Sonreí, estábamos comiendo y todos se me quedaron mirando. Al parecer me había ido de la conversación. Era uno de diciembre. Las navidades ya estaban casi pasadas pero vamos.

Estos días atrás no descubrimos nada del laboratorio, aquellas dos personas no aparecían nunca, y siempre íbamos a ver si venían, las cosas en casa no mejoraron mucho después de la noticia que le di a mi madre. Aun que hacía miles de intentos por mirarme como su hijo y no como una especie extraña recién llegada del espacio no lo acababa de conseguir, visto aquello se resigno a no dirigirme mucho la palabra. Básicamente me hablaba cuando tenía que preguntarme cosas como, ¿Has bajado la ropa? ¿Has hecho la cama? ¿Te has lavado los dientes? Cosas de ese tipo. De todas formas la prefería así.

El problema de Danny, aquello de ver lo que ningún ojo humano es capaz de ver, fue empeorando por así decirlo. Su forma de ser cambiaba y cada vez estaba mas mustio, no era el mismo Danny. Nunca me faltó al respeto he de dejarlo claro, pero ya no sonreía tanto y no hablaba ni tenía las mismas ganas de vivir de siempre. Su cumpleaños se estaba acercando y no parecía percatarse. También notaba que tenía algo más que decirme y que no decírmelo le mataba, pero por alguna razón no podía saberlo.

Era todo tan… asqueroso que a veces me daban ganas de tirar todo a la mierda. Irme lejos de Orlando, de aquel Orlando que este año por desgracia iba a ser muy frío.

Volviendo a la mesa… Todos me seguían mirando. Mi hermano me ignoró, papa intentaba no reírse y tragaba con dificultad, mi madre poco a poco fue bajando la vista al plato, Hanna, que aún le quedaba mucho tiempo por estar en mi casa, miró a Danny y Danny me miró a mi otra vez. ¿Qué pasa? ¿Ahora en la mesa uno no puede andar por las nubes? Refunfuñé mientras me metía una cucharada caliente de sopa a la boca. Hice unas pequeñas pompitas en ella y me salpiqué. ¡Como quemaba por dios! No me quejé y seguí tragando, como un puñetero embudo.

Una vez hube acabado el plato grité internamente para paliar el dolor que sentía mi preciosa garganta. Crucé los brazos en la mesa y me estiré en la silla. Mis pies tocaron con los de mi madre y esta me dio una pequeña señal de advertencia con la mirada, recogí las piernas unos centímetros.

Que tensión… Me volví a sentar bien en la silla y me acerqué un poco a Danny. Arrimé mi brazo a el, al igual que los gatos se arriman para dormir. El me echó una mirada viperina y me aparté. ¿Qué habría visto? Miedo me daba ya. De todos modos, como ya no era como antes no sabía… No entendía nada, yo estaba prácticamente todo el día solo y de el no sabía nada. Perfectamente podría estar montándoselo con alguno que yo no me enteraría, claro que Danny no era así.

Aun seguían comiendo, primer día de diciembre y medía hora para comer una maldita sopa mal echa. Mas espesa que el mismo barro y con menos sabor que el agua, era increíble. Claro era tan mala que ni a mi madre le gustaba. Seguramente si la hacía yo salía mejor, y eso que yo de cocina no sabía nada de nada.

Cogí un cuchillo y empecé a marcar el ritmo de algo en el aire, nadie me miraba. Los observe uno por uno, menuda mierda de día que aburrimiento, ya no podía mas.

¡El ultimo mes del año! ¡Y todos amargados! ¡Amargados como los pomelos!

¡Bah! ¡Bah! … Pensé, seguramente si me iba a mi cuarto Danny me seguiría y me preguntaría que me pasaba. Eso iba a hacer.

Me levanté de la mesa irrespetuosamente y me fui corriendo a mi cuarto, me lancé en plancha a la cama y la moví con la fuerza de la caída. Solo debía esperar, era mejor encontrar una postura sensual y todo eso, que bonito. Estaba emocionado y no tenía ni idea de por que. La puerta se abrió, fui poniéndome más sensual de lo que ya estaba.

-Que recibimiento – me dijo mi prima entre risas al verme de esas fachas.

¡No por dios! ¡Tu no! ¡Socorro!

-Hazme un sitio - me empujo de la cama y me dejó en los pies. – Que bien se está aquí por dios… - Se tumbó bruscamente y tiró las botas al suelo de mala gana, un poco mas y se carga la pantalla de mi ordenador, por que una de aquellas botas le pasó rozando.
-Tu no tenías que subir… - Murmuré.
-Ya lo se, pero tu amado no va a subir. – Se levantó y se colocó cerca de mí mirándome. La típica posición de, yo he dormido contigo y ahora me quedo mirándote embobada.

Mejor sería no refunfuñar más, de todas formas no podía. Mi cuerpo perdía fuerza y mi mirada se perdía en la de ella. Joder, por que a mi y por que ahora. Estaba claro que algo me pasaba pero no lo quería admitir. ¿Bisexualidad? ¿Confusión? ¿Inconformismo? ¿No tenía bastante con tener mambo con uno que también lo quería con la otra? No… esa ultima pregunta seguro que no.

Ella bajó su cabeza más y más hacia la mía, cada vez estaba mas cerca. Tuve dos segundos para pensar con lógica y me dio tiempo a retirarme de su vista. La miré atónito y me fui del cuarto, bueno realmente, me iba riendo por el pasillo. No había sido algo tan grave como para ponerme tan dramático.

En el cuarto de mi hermano había alguien, entré y busqué a dicha persona. Solo se le veía el cogote por que estaba sentado en el suelo y con la televisión de plasma encendida, me acerqué, era mi hermano jugando a la PS3, nueva recién comprada.

-¿A que juegas? – Le pregunté aun que me daba realmente igual.
-Wanted… - Me dijo con una pasividad increíble. Como si me hablaba de mandarinas vamos.
-¿Se puede doble?
-No se…
-¿Puedo? – Me arrejunté a el y le arrebaté el mando de las manos.
-Teniendo en cuenta que las nenas no saben jugar… - Golpe bajo, dios y tan bajo…

Solté el mando intentando contener una risotada de ‘’No puedo creérmelo’’. Nena… Mis ojos se encendieron, parecían llamas enfadadas.

Lo miré y el fuego se fue apagando.

-A ver bonito – Le dije como si estuviese hablando con un analfabeto. – Que me sienta atraído… - que atraído ni que narices, mejor hablar a mi forma. – Que me pongan los tíos… – Ese soy yo, me encanto… por dios… ¿Cuántas veces he dicho me encanto?. – No significa que en vez de … - Señalé abajo – tenga – hice la forma del aparato reproductivo femenino en mi brazo y la señale. – En resumen, que me molen los tíos no me hace tía.
-Lo que tu digas – Asintió, mi hermano me solía tratar como un completo loco siempre.

Al final conseguí que me dejase jugar y saqué mayor puntuación que el en casi todas las partidas. Bueno normal, era un crío. Danny me ganaba a mí y yo ganaba a un crío, era muy interesante.

Bajé a bajo, ya estaba todo recogido y mi madre estaba dormida en el sofá. Papa hacía el idiota por el pequeño jardín. Busqué a Danny por toda la casa pero no lo encontraba. Quise salir a preguntarle a mi padre si lo había visto pero este también había desaparecido, perfecto…

No pasó menos de media hora antes de que mi padre volviese con una caja bajo el brazo y Danny tras el.

-Hijo – me dijo papa que me empujo hasta el salón, despertó a mama zarandeándole los pies y llamó a grito limpio a Bryan y a Hanna. – Esto os va a encantar. – La caja que estaba situada en el sofá comenzó a moverse, algo quería salir. – Mejor le echo una mano… - Abrió la cajita y la cabeza de un perrito precioso apareció. Era un Husky. Tendría dos meses seguramente.
-Oooh… - dijimos Hanna, mi hermano y yo. Mama fue la única que dijo ‘’Ummm…’’
-Abie… pero míralo es monísima – papa lo sacó de la caja y se lo entregó a mama.
-Lo llamaremos… - dijo mama mientras lo miraba atentamente – pícaro.
-De acuerdo – dijimos todos excepto Danny.
-Danny, Aaron venid un segundo. – Papá nos hacía señas con la mano, salimos del salón. - ¿Pasa algo? –Nos preguntó.

Ninguno respondimos, yo miré a Danny y el no miró a nada en concreto.

-Agradécele a Danny lo del chucho, conocía a un hombre a las afueras que regalaba cachorros vacunados y con documentación - sacó una cartillita y la agitó. ¿Qué tenía que agradecer? Pero si yo nunca había pedido un perro.
-Te ayudara… - Me dijo Danny con la voz ronca – a olvidar las cosas.

¿Qué cosas? ¿Olvidar? ¿Cómo?

-Aaron, tengo que hablar contigo… - Me llevó a rastras por el brazo y salimos los dos afuera. – Me voy… - me dijo drásticamente, bueno se iba a casa ¿y?
-Vale. – Le sonreí y fui a besarle, el me apartó.
-No has entendido por donde voy.
-Tampoco das muchos detalles…
-Que me voy de Orlando… - Bajó la vista.

¿Qué? ¿Otra vez se tenía que ir? ¿Ahora? ¿Por qué? Prefería no creérmelo pero ahí estaba.

-¿Tus padres? – Le pregunté casi gritando de los nervios. – ¡No te puedes ir y lo sabes! ¡Estamos juntos!
-No son mis padres… lo he decidido yo… - Sabía perfectamente que todo aquello que me estaba diciendo le dolía también.
-¿Pero por que? ¿Por qué ahora?
-Aaron, me estoy apagando. Me están llenando de mierdas y mi cuerpo no aguanta. No puedo más.
-¿Te están metiendo mierdas? - ¿Quién le estaba metiendo mierdas? ¿Los del laboratorio?
-Ellos… los del laboratorio… Y no aguanto más. No puedo, me doy miedo. Veo cosas que no quiero ver y estoy haciendo cosas extrañas, cada vez son mas frecuentes. No puedo más…
-¡Pero te iban a dejar en paz! – Le grité en la cara, ¿Por qué estaba enfadado con el? El no tenía culpa de nada.
-Aaron, te juro que te llamaré, te escribiré. Haré lo posible para que no sufras mi marcha. Pero te lo ruego no me obligues a quedar, puedo hacerte daño.
-¿Qué eres una especie de bestia? – cuantas mas preguntas le hiciese mas tiempo le retendría.
-No se lo que soy.
-¿Seguiremos juntos? – Era obvio que no, pero debía aferrarme a algo.
-No va a ser posible, no puede ser… Si yo no estoy aquí irían a por ti. No quiero que te hagan lo que a mí, entiéndelo. – Sujeto mi rostro con suavidad y acercó su frente a la mía. Colocó su frente sobre la mía y poco después me besó profundamente. – Te quiero… - me dijo con la voz quebrada – no lo olvides.

Se fue caminando muy despacio y con pocas ganas, arrastraba los pies, parecía un muerto en vida. Reaccione demasiado tarde, corrí y corrí pero ya no estaba. Me senté en medio de la carretera sin importarme los coches que pasasen o no, no me lo podía creer, me había dejado. Las lágrimas brotaron de mis ojos y resbalaron por mi rostro, caían sobre mis piernas ya que estaba sentado en posición fetal.

Se había ido… para siempre… Prefería estar muerto ahora, antes muerto que no sentirlo a mi lado. Las lagrimas no cesaban de aparecer, una tras otra sin control.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Vie Ene 08, 2010 2:53 pm

El Peor Día De Mi Vida, Y Encima La Otra...

Ya estábamos a dos de diciembre, no había dormido en toda la noche y tenía doloridos los ojos. Me acurruqué en la cama intentando pensar que Danny no se había ido, de hecho me aferraba a esa idea aun que mi cabeza sabía que por mucho que pensase eso no volvería.

Busqué todo tipo de medios para recuperarlo, para sentirlo otra vez, Facebook, móvil y teléfono fijo pero en ninguno de esos intentos logre recibir su contestación. El móvil apagado, el fijo no lo cogía y el Facebook estaba eliminado. Había desaparecido sin duda.

Por la tarde, mama subió a mi cuarto, como no había bajado en toda la mañana estaba algo preocupada.

-¿Te pasa algo? – Me pregunto muy despacito mientras acariciaba mi pelo.
-No… - Le dije lo menos triste que pude, la verdad es que tenía una melancolía encima que no podía con ella pero debía demostrarle a mi madre que no me ocurría nada.
-¿Estas seguro?
-Si mama – la miré, debía tener los ojos rojos por que ella rápidamente llevo su dedo pulgar hacia mi ojo.
-Hijo… ¿Has llorado? – Si había llorado, además de no dormir me había pasado toda la noche compadeciéndome.
-No… - le dije, la voz se me comenzaba a quebrar y por alguna razón las lágrimas luchaban por salir.
-No te creo… - me dijo, me cogió con tal fuerza que fue capaz de sentarme en la cama y me abrazó fuerte.

En ese momento no pude mas, no aguantaba tanta presión. Comencé a llorar, a llorar de verdad. No una lagrima sino muchas lagrimas detrás de otras.

-Cuéntamelo… - Se separó de mí y me mantuvo la vista.
-Danny – el gesto de mama cambió, parecía preferir no saber nada de Danny. – Me ha dejado. – No era exactamente así, ¿pero que otra explicación podía darle?

Ella no me consoló, tampoco me miró más tiempo. Simplemente se levantó de la cama y salió del cuarto con la misma pasividad que había entrado.

¡¿Nunca me iba a tratar como una persona normal?!

La frustración y la melancolía se mezclaron la una con la otra y caí muerto en la cama, solo podía mojar las sabanas.

Una hora…

Dos horas…

Tres horas…

Solo en mi cuarto martirizándome, sin saber a donde ir, sin saber que hacer y sin saber con quien hablar.

La puerta se abrió otra vez, yo estaba boca arriba en la cama y aun lloraba, menos que antes pero lo hacía. Era mi prima.

-¿Qué te pasa? – me preguntó suavizando su voz de urraca.
-Nada… - le dije entre sollozos.
-No y lloras por amor al arte… - se sentó a mi lado.
-Si – Así de tajante fue mi respuesta.
-Vale… ¿Sabes? Todo tenemos problemas y no nos quedamos encerrados en un cuarto… - Miró fijamente a la pared.
-¿Tu problemas? Vaya…
-¡Mira Aaron! - Me gritó ya casi tirada encima de mí. – Sabes perfectamente que me gustas y yo se también que me odias, si algún día me amases no sería posible tener nada… por que yo ya no quiero – se quedo pensativa – pero ese no es el caso. Llevo un tiempo con Alex y no estoy segura de querer seguir adelante, no me trata… muy bien que digamos. – Me apartó la vista y por lo que me pareció se trago las lágrimas, es decir evito que saliesen. Después de esto me volvió a mirar – Y resulta que algunas estamos como una foca y no podemos hacer nada. Así que tus problemas no serán tantos.

¿Foca? ¿Ella? ¿Estaba mal de la azotea? Si estaba como un asqueroso palillo.

-Pero… - Dije acongojado – pero tu no estas gorda… - fruncí el ceño.
-¡Y a mi que mas me da lo que pienses! Alex dice que estoy gorda… todos sus amigos dicen que estoy gorda y todos en el instituto me miran muy raro – Ahora estaba en vacaciones pero le quedaba poco para volver.
-Pero tu estas muy bien… - Tragué saliva, a ver Aaron no la cagues… - quiero decir, que si no fuese gay ya te abría pedido salir… - Sinceramente su forma de ser fastidiaba todo lo demás la verdad, pero en fin con tal de consolarla…
-¿En serio? – Me dijo atónita – bueno de todos modos no quiero nada contigo… y no por que no me sienta atraída y tal… - movió la mano para explicar ese ‘’y tal’’.
-Te entiendo…
-¿Me entiendes? – Dios Aaron, la estas cagando…
-Pues… - tartamudeé – quería decir… – empecé a notarme mas caliente de lo normal. – déjame solo por favor…
-No hasta que me digas que te ha pasado.
-¡Danny me ha dejado! ¿Contenta? ¡Ahora vete! – Me dí la vuelta.
-Bueno… - murmuró y salió del cuarto asustada.

Aquella acalorada charla con Hanna me había aliviado un poco la verdad, ya no lloraba simplemente me martirizaba por dentro.

Ahora la puerta se abrió otra vez. ¿El día de las visitas o que?

-¿Aaron? – Preguntó papa, venía acompañado de mi hermano.
-¡Que pasa! – Les grite ya arto de tantas visitas.

Por la puerta que estaba abierta apareció pícaro, el nuevo miembro de la familia.

-¿Ya sabe subir las escaleras? – Me deslicé hasta la esquina inferior derecha de la cama y bajé la mano para subirlo.
-No… - dijo papa con los labios apretado – lo hemos subido nosotros – me sonrió victorioso.
-Bien… - asentí. Jugué un rato con pícaro y lo bajé al suelo, el se fue del cuarto a toda velocidad.
-Te pasa algo ¿Verdad? – Me preguntó papa, mi hermano andaba cotilleando por mi cuarto.
-Si…
-Danny ¿Verdad? – Ahora lo preguntaba mi hermano.
-Si…
-¿Te ha dejado? – preguntaron al unísono.
-Si…
-¿Por qué? – Los dos se acercaron a mi cama y se me tiraron – al igual que Hanna – literalmente encima.
-Pues…
-¿Si? – otra vez al unísono ¿Lo tenían ensayado o que?
-¡Dejad de preguntar tanto! – le grité, los dos se miraron y se echaron hacia atrás. – Me ha dejado así de claro… - Esto era una mierda, a nadie podía explicarles las cosas como realmente eran, simplemente podía resignarme a dejar mal a Danny cuando sabía que el lo hacía por mi.
-Con lo buen chico que parecía… - Papa me abrazó.
-Si… - dijo Bryan – muy buen chico… - Mi hermano en todo esto la verdad que sobraba, pero bueno…
-¿Puedes irte Bryan? – Papa lo sujeto del brazo y lo tiro por la puerta, literalmente, igual que se tira algo a la basura. Cerró la puerta de golpe y se acercó a mí. – Cuéntamelo tranquilamente.
-¿Estas seguro?
-Claro, y mas seguro estoy de que Danny tenía algún motivo para hacer esto.

Le conté toda la historia con pelos y señales, papa en todo momento me comprendió y también le conté la historia del laboratorio, esto le costó mas creérselo pero se lo fui a enseñar.

-Tenemos que destruir ese sitio… - me dijo cuando estábamos otra vez en mi cuarto.
-No, tengo que averiguar que le hacía a Danny allí, por que no lo dejaban en paz. – Papa… Danny se ha ido de Orlando… - me derrumbé otra vez como tantas veces había echo en el día de hoy.
-Tranquilo, estoy seguro de que no te abandonará así como así.
-Ojala…
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Jue Ene 14, 2010 1:35 pm

Un grito y detrás el final.

Habían pasado algunas semanas, muy despacio, yo seguía tan deprimido como los primeros días de enero, estábamos a catorce de enero ya, de vez en cuando salía de casa para hacerle las compras a mama pero de lo contrario me quedaba en mi cuarto machacándome la cabeza continuamente.

A mi prima prefería evitarla, y de mi hermano hacía tiempo que no sabía nada, concretamente desde que se fue de mi cuarto aquel día. Estaría por ahí haciendo de las suyas, quemando contenedores y todo eso, bueno no era para tanto, mejor sería no exagerar.

Al laboratorio bajé de vez en cuando en aquellas semanas pero pronto dejé de hacer, me recordaba a Danny todo lo que veía me recordaba a el. Sería mejor estar solo en mi cuarto encerrado, viendo únicamente mis cuatro paredes.

Por fin decidí salir del cuarto y bajar a donde estaba mi madre. Si la ayudaba con las cosas de la casa supongo que me costaría menos pasar todo este martirio.

Cuando llegué abajo mi madre me ignoró claramente, papa se acercó a mi – hoy no trabajaba – y me dio algo para hacer.

-Toma hijo, ordena los periódicos. – Abrí los ojos de par en par, ¿Ordenar los periódicos? ¡No quería ordenar periódicos!

Me fui arrastrando los pies y con remordimientos por haber bajado, abrí el armario donde estaban todos los periódicos y se me cayeron encima. Perfecto, iba a tener una mañana entera para ordenarlos. Bufé y me puse a ello.

De vez en cuando leía noticias de periódicos antiguos o pintaba en las caras de los políticos, tan idiotas como siempre. Sonó el teléfono, salté la montaña de periódicos que tenía delante y corrí a cogerlo. ¿Y si era Danny? Me maté corriendo hasta que llegué al teléfono.

-Dios Aaron, si que eres inteligente – me dije a mi mismo – tenias un teléfono en el salón.

Cogí el teléfono de la cocina.

-¿Si?
-¡Aaron! – Era Connor, me alegre, por fin algo que me hacia sonreír.
-¡¡Connor!! Por dios, creía que nunca más íbamos a saber nada de ti.
-¡Vuelvo a Orlando! – Gritó eufórico - ¡¡Vuelvo con vosotros!! – Se quedó callado – ¿Darren sigue por allí verdad?
-Si te soy sincero, no lo he visto desde hace muchísimo, la ultima vez que lo vi estaba demasiado decaído.
-Lo entiendo, voy a llamarle al móvil y decirle que vuelvo. Por cierto, ¿Qué tal con Danny? – La conversación era perfecta hasta ahora, dentro de mí sonó algo parecido a un cristal resquebrajándose y se me cayó todo encima. - ¿Aaron? ¿Sigues ahí?
-Si… - le dije entre sollozos.
-¿Qué te pasa? – La felicidad de la conversación había muerto.
-Danny…
-¿Qué le ha pasado? – Estaba preocupado y se notaba.
-Me ha dejado y se ha ido… Tengo muchas cosas que contarte, cuando vuelvas te voy a buscar. ¿Cuándo vienes?
-No lo se, dentro de unos días ya te avisaré.
-De acuerdo.
-¡Oye! – me gritó a tiempo – pero eso de Danny es imposible.
-¿Qué? – Dios, ahora no me creía el otro.
-Digo… no se si debería pero… el otro día Danny me llamó a casa. Estaba totalmente destrozado, no parecía el mismo incluso le fallaba la voz. Al finalizar la conversación, bueno a lo que hablamos no se le puede llamar conversación, miré el numero para apuntármelo y…
-¿Y? – Una pequeña chispa de esperanza se prendió en mi interior.
-Sigue en Orlando Aaron.
-¡¡No puede ser!! – Dejé caer el teléfono.

Después de varios segundos lo cogí otra vez y me despedí muy rápido de Connor. ¡Sigue aquí! Salí corriendo de casa dejando lo de ordenar los periódicos para otro momento, corrí en dirección a la casa de Danny, corría y corría, al final llegué – agotado – y toqué el timbre.

Nadie me abría, tampoco se escuchaba nada, recordé que tras la casa había una puerta trasera que normalmente estaba abierta cuando Danny estaba en casa. Corrí hacia atrás. La puerta estaba abierta, como yo bien sabía, empuje y entré. La casa estaba realmente muerta, no tenía el mismo aspecto que de costumbre.

Busqué a Danny por toda la casa, de forma desesperada pero no había nadie. ¿Danny habría llamado a Connor sabiendo que sucedería esto? ¿Realmente quería hacerme saber que seguía allí?

Me dí por vencido, no lo encontraba, todo estaba vacío. Seguramente después de llamar a Connor se habría ido, si eso era lo mas lógico.

Llegué de nuevo a casa, muerto de asco y de frío, he de decir que las temperaturas habían empeorado, ningún año había sucedido esto en Orlando.

Papa me miró atónito al ver mi cara, entre el frío, el malestar y la melancolía debía parecer un payaso.

-¿Dónde has ido?
-Ha matarme.
-¿Y que haces vivo? – las bromas sarcásticas de mi padre…
-Por que no he podido… - Apreté los labios y me fui al salón a ordenar los periódicos.

Ya estaba casi todos ordenados, no había nada más que hacer. Me aburría…

¡Un grito! Alguien gritaba desde abajo, escuché mejor el segundo grito y me percaté de que era en el laboratorio. No me lo pensé dos veces, abrí la estantería y bajé a toda velocidad sin acordarme de cerrarla. No había nadie por allí, todo estaba vacío y al parecer poco usado, por la cantidad de polvo que tenía encima.

-¡Estate quieta! – gritaba un chico, estaba convencido de que era Alex.
-¡Déjame! - ¿Mi prima? ¿¡¡Que le estaba haciendo a mi prima!!? Me enfurecí, me convertí en una fiera en poco tiempo, como le hiciese algo lo mataba allí mismo.

Busqué desesperadamente de que sitio provenían los gritos y por suerte me pude orientar.

-¡Déjala! – le grité, Alex tenía una jeringuilla en la mano, en dirección al brazo de mi prima.
-¿¡Que haces aquí!? – Me miró, tenía los ojos rojos, necesitaba urgentemente unas gotas.
-Es mi casa… - le dije con retintín – la pregunta es… ¿Qué haces tu aquí?
-Es la casa de mi novia…
-¡Aaron déjate de conversaciones y haz algo!
-¡Si! – Grité, vale pero no sabía que hacer… busque desesperadamente una madera en el suelo para atizar a Alex en la cabeza y dejarlo inconsciente, todo era bueno en esos momentos… Además no me sentía con fuerzas para empezar una pelea con puñetazos y todo eso.
-¡Aaron! – me gritó Hanna, levanté la cabeza. La Alex no estaba, ¿Se había ido ya? me levanté, Hanna miraba aterrada tras de mi, ¿Estaba ahí?

Un pinchazo, un pinchazo y caí al suelo de golpe y porrazo. Mi cuerpo comenzó a temblar, no eran ataques epilépticos pero tampoco se que me pasaba. Por fin dejé de temblar, estaba aterrado ¿que me había inyectado, me iba a morir?

-¡Aaron! – Hanna corría hacia mí, se agachó en mi pecho y agitó mi cara, he de añadir que me pegó cuatro tortas.
-Ha… - quise decir, pero no me salía. La garganta se me estaba secando y el corazón me dolía cada vez más.
-¡Que le has hecho! – Escuchaba todavía.
-Hanna… - dijo Alex.

Lo último que escuché fue un puñetazo, luego todo se volvió blanco. ¿Mi ángel?

-¡Tu! – me gritaba el Angel del que desconocía el nombre. - ¡Deja de hacer el canelo! – Me levantó del suelo y me agitó – bueno… no hay nada que hacer.
-Menudo ángel de las narices – pensé, parecía que pensar si podía.

La estancia blanca desapareció, el frío del suelo atravesaba mi ropa pero no podía hacer nada por ver lo que sucedía a mi alrededor, tenía los ojos cerrados y no me respondían, tampoco me respondían los brazos, solamente podía pensar pero temía que por poco tiempo.

Un apretón en el pecho, otro seguido. ¿Me estaba yendo? Ya poco me importaba, sin Danny no tenía nada que hacer. Escuché la última llamada de Hanna y me fui.

Estaba casi entrando en la luz cuando una fuerza comenzó a empujarme hacía atrás, a medio trayecto del mas allá. No quería volver, estaba bien así. La fuerza tiraba cada vez mas, me estaba echando hacía atrás. Yo hacía lo posible por no volver pero no lo logré. Un destello, otro detrás de ese. Una fuerza hizo elevar mi pecho, y una vez mas pasó eso. Otra vez los destellos y detrás la fuerza. No pude calcular durante cuanto tiempo pasó esto.

Al final, mis ojos comenzaron a abrirse, volvería al sufrimiento… volvería a la vida. La imagen de un chico apareció borrosa ante mí, sus ojos miraban los míos. La cara de una chica apareció también y me miró fijamente. Por fin no veía todo borroso, era Danny… primero creí que eran imaginaciones mías, pero después cuando estiré la mano y toqué su cara, me di cuenta que no, que el estaba allí, me había salvado no se como.

Dos lagrimas se deslizaron por mis mejillas y un besó quemó mis sollozos. Ahora si tenía razones para vivir, para vivir al lado de Danny.

Volviendo al presente

Los siguientes días Danny me contó todo lo que hacían en el laboratorio – todo relacionado con la magia negra -, era todo increíble y me enseñó todas las cosas buenas – y las malas – que podía hacer. Le habían inyectado magia, magia negra pero el sabía como lograr que esa magia negra ayudase a otra gente. Hasta ahora abría creído que la magia no se podía inyectar, pero ahora… se que todo es posible en este mundo, incluso que la persona que amas y das por ‘’muerta’’ vuelva.

¡FIN!
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Miér Mar 17, 2010 1:21 pm

Me parece un poco insultante que nadie haya puesto un comentario... ni siquiera de ''no lo leeré''... En fin.
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MensajeTema: Re: Destino [FanFic]   Hoy a las 1:01 pm

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