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 Cuentos de amor de locura y de muerte.

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AutorMensaje
Andre
Edward te pide que te cases con él


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MensajeTema: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Miér Abr 29, 2009 6:28 am

LA GALLINA DEGOLLADA
Todo el día, sentados en el patio en un banco, estaban los cuatro hijos
idiotas del matrimonio Mazzini–Ferraz. Tenían la lengua entre los labios, los ojos
estúpidos y volvían la cabeza con la boca abierta.
El patio era de tierra, cerrado al oeste por un cerco de ladrillos. El banco
quedaba paralelo a él, a cinco metros, y allí se mantenían inmóviles, fijos los ojos
en los ladrillos. Como el sol se ocultaba tras el cerco, al declinar los idiotas tenían
fiesta. La luz enceguecedora llamaba su atención al principio, poco a poco sus
ojos se animaban; se reían al fin estrepitosamente, congestionados por la misma
hilaridad ansiosa, mirando el sol con alegría bestial, como si fuera comida.
Otras veces, alineados en el banco, zumbaban horas enteras, imitando al
tranvía eléctrico. Los ruidos fuertes sacudían asimismo su inercia, y corrían
entonces, mordiéndose la lengua y mugiendo, alrededor del patio. Pero casi
siempre estaban apagados en un sombrío letargo de idiotismo, y pasaban todo el
día sentados en su banco, con las piernas colgantes y quietas, empapando de
glutinosa saliva el pantalón.
El mayor tenía doce años, y el menor ocho. En todo su aspecto sucio y
desvalido se notaba la falta absoluta de un poco de cuidado maternal.
Esos cuatro idiotas, sin embargo, habían sido un día el encanto de sus
padres. A los tres meses de casados, Mazzini y Berta orientaron su estrecho amor
de marido y mujer, y mujer y marido, hacia un porvenir mucho más vital: un hijo:
¿Qué mayor dicha para dos enamorados que esa honrada consagración de su
cariño, libertado ya del vil egoísmo de un mutuo amor sin fin ninguno y, lo que es
peor para el amor mismo, sin esperanzas posibles de renovación?
Así lo sintieron Mazzini y Berta, y cuando el hijo llegó, a los catorce meses de
matrimonio, creyeron cumplida su felicidad. La criatura creció, bella y radiante,
hasta que tuvo año y medio. Pero en el vigésimo mes sacudiéronlo una noche
convulsiones terribles, y a la mañana siguiente no conocía más a sus padres. El
médico lo examinó con esa atención profesional que está visiblemente buscando
la causa del mal en las enfermedades de los padres.
Después de algunos días los miembros paralizados recobraron el
movimiento; pero la inteligencia, el alma, aun el instinto, se habían ido del todo;
había quedado profundamente idiota, baboso, colgante, muerto para siempre
sobre las rodillas de su madre.
–¡Hijo, mi hijo querido! –sollozaba ésta, sobre aquella espantosa ruina de su
primogénito.
El padre, desolado, acompañó al médico afuera.
–A usted se le puede decir; creo que es un caso perdido. Podrá mejorar,
educarse en todo lo que le permita su idiotismo, pero no más allá.
–¡Sí!... ¡sí!... –asentía Mazzini.– Pero dígame: ¿Usted cree que es herencia,
que...?
–En cuanto a la herencia paterna, ya le dije lo que creí cuando vi a su hijo.
Respecto a la madre, hay allí un pulmón que no sopla bien. No veo nada más,
pero hay un soplo un poco rudo. Hágala examinar bien.
Con el alma destrozada de remordimiento, Mazzini redobló el amor a su hijo,
el pequeño idiota que pagaba los excesos del abuelo. Tuvo asimismo que
consolar, sostener sin tregua a Berta, herida en lo más profundo por aquel fracaso
de su joven maternidad.
Como es natural, el matrimonio puso todo su amor en la esperanza de otro
hijo. Nació éste, y su salud y limpidez de risa reencendieron el porvenir extinguido.
Pero a los dieciocho meses las convulsiones del primogénito se repetian, y al día
siguiente amanecía idiota.
Esta vez los padres cayeron en honda desesperación. ¡Luego su sangre, su
amor estaban malditos! ¡Su amor, sobre todo! Veintiocho años él, veintidós ella, y
toda su apasionada ternura no alcanzaba a crear un átomo de vida normal. Ya no
pedían más belleza e inteligencia como en el primogénito; ¡pero un hijo, un hijo
como todos!
Del nuevo desastre brotaron nuevas llamaradas de dolorido amor, un loco
anhelo de redimir de una vez para siempre la santidad de su ternura.
Sobrevinieron mellizos, y punto por punto repitióse el proceso de los dos mayores.
Mas, por encima de su inmensa amargura, quedaba a Mazzini y Berta gran
compasión por sus cuatro hijos.
Hubo que arrancar del limbo de la más honda animalidad, no ya sus almas,
sino el instinto mismo abolido. No sabían deglutir, cambiar de sitio, ni aun
sentarse. Aprendieron al fin a caminar, pero chocaban contra todo, por no darse
cuenta de los obstáculos. Cuando los lavaban mugían hasta inyectarse de sangre
el rostro. Animábanse sólo al comer, o cuando veían colores brillantes u oían
truenos. Se reían entonces, echando afuera lengua y ríos de baba, radiantes de
frenesí bestial. Tenían, en cambio, cierta facultad imitativa; pero no se pudo
obtener nada más.
Con los mellizos pareció haber concluido la aterradora descendencia. Pero
pasados tres años desearon de nuevo ardientemente otro hijo, confiando en que el
largo tiempo transcurrido hubiera aplacado a la fatalidad.



Les dejo el principio de unos de mis cuentos preferidos del libro del escritor Horacio Quiroga, si quieren saber como segui solamente diganmi y lo posteo no hay problema
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MensajeTema: Re: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Miér Abr 29, 2009 5:24 pm

ahoraa no puedo, cuando pueda, lo leo
jeje

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Nada se compara a mi extraña,fuerte y diferente forma a la tuya de amar.
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Andre
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MensajeTema: Re: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Miér Abr 29, 2009 8:22 pm

Bueno Very Happy cuando quieras,
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x_nena
Unida a Jasper por la eternidad


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MensajeTema: Re: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Vie Mayo 01, 2009 12:40 am

Si, si lo lei
Es bueno aunq en su momento no lo
apresie es mas poko m acuerdo
m lo hicieron leer obligatoriamente
en el cole cuandoe staba en 4º o 5º basico jijiji

_________________


Grax x vivir en este hermoso lugar l@s kieroooo
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Andre
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MensajeTema: Re: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Vie Mayo 01, 2009 6:31 am

Ai ami me encantan esos cuentos, algun me parecen demasiado aburrido pero ai uno que se llama "el almohadon de plumas" que me lo conto mi mama cuando era chiquita y me hizo tener miedo a las almohadas Razz
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MensajeTema: Re: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Miér Jun 03, 2009 4:38 am

Andre escribió:
Ai ami me encantan esos cuentos, algun me parecen demasiado aburrido pero ai uno que se llama "el almohadon de plumas" que me lo conto mi mama cuando era chiquita y me hizo tener miedo a las almohadas Razz

Aii , yo lei ese en el colegio, pero la verdad, es horrible xD
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Andre
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MensajeTema: Re: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Miér Jun 03, 2009 5:52 am

Jaja si no son cuentos con finales lindos, aja son bastante morbosos, peor me gustan Very Happy

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MensajeTema: Re: Cuentos de amor de locura y de muerte.   Hoy a las 11:16 pm

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Cuentos de amor de locura y de muerte.
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